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INÉS MARTÍNEZ.
Después de llenar estadios en Argentina, su país,
y de celebrar una exitosa gira por España, Bersuit
llegó la noche del sábado 7 a Actual para
dar lo mejor de su música cañera y sus letras
de denuncia. ‘Testosterona’ es el octavo trabajo
de este grupo, que en los últimos años ha
girado su música hacia algo más introspectivo,
donde los sonidos del tradicional folklore argentino han
tomado importancia. «Queremos romper los prejuicios
que existen a cerca de que se trata de músicas menores,
blandas. A nosotros nos gusta, nos divierte. Seguimos siendo
una banda de rock, pero hacemos las cosas que nos salen
de forma natural», explicaban horas antes del concierto
Gustavo y Juan, integrantes de la banda.
La pluralidad de voces se percibe más que nunca en
este trabajo de Bersuit, en el que han colaborado Andrés
Calamaro, Carlos ‘La mona’ Jiménez y
el Sindicato Argentino del Hip-hop.
El sonido de Bersuit mueve masas en Argentina, algo que
para ellos no ha supuesto ningún cambio visible en
sus vidas: «No es por humildad, no somos humildes,
simplemente es algo que no tiene importancia».
La carrera de esta agrupación comenzó en 1992
con ‘Y punto’, trabajo con el que vendieron
más de 20.000 copias. Desde entonces, esta banda
ha trabajado sin parar para ganarse el reconocimiento del
público y la crítica, algo que han conseguido
sin duda.
«Argentina está entrando
en una pubertad cultural»
– Bersuit en Argentina llena
estadios, ¿cómo han vivido sus miembros la
gira por España?
– Nuestro objetivo, por lo que trabajamos, y por lo
que gozamos es por seducir al público, da igual si
es ante 10.000 personas o ante 500. Para nosotros es genial
venir a España y tener éxito. En los conciertos
nos gusta pedir que la gente levante la mano cuando nombramos
su comunidad autónoma o su pais y nos alegra darnos
cuenta de que, cada vez más, el publico que asiste
a nuestros conciertos no es únicamente argentino,
vienen de todas partes de España. Hay que tener en
cuenta que no es algo sencillo, tenemos diferente humor,
usamos diferentes metáforas e incluso el lenguaje
es distinto.
– Además, sus letras son de denuncia social,
pero muy localista
– Si, pero lo importante es conectar, no qué
cuentas exactamente. Además, es una forma de pertenecer
a un lugar. Cantamos a lo que nos importa.
– En sus sonidos habéis incluido es sonido
del folklore tradicional argentino.
– Es algo que nos divierte mucho. Seguimos siendo
un grupo de rock, pero todo se puede ambientar de diferentes
maneras, no hay que renunciar a nada.
– En su disco hay una canción dedicada a Maradona.
¿Qué significa para ustedes?
– Maradona significa para los argentinos toda la miseria
y la grandeza de los habitantes de este país. Demuestra
cómo es nuestra forma pasional de vivir la vida,
exagerada.
– Después de la crisis, ¿en qué
momento consideran que se encuentra Argentina.
– Está en una pubertad cultural. Como no nos
cuiden, Argentina llegará a ser como África.
Agotados
DIEGO MARÍN A.
Los argentinos Bersuit tenían la difícil papeleta
de mantener a un público que ni les conocía
ni había acudido a verles. Una vez más después
de un cambio de escenario que se hizo eterno, con el considerable
enfado de la grada, saltó al escenario el segundo
grupo, en este caso, más de media docena de hombres
en pijama. Tras el susto inicial de que pudieran ser unos
Mojínos Eskozíos de la Pampa, Bersuit comenzó
a desplegar una colección de canciones de bases tradicionales
bonaerenses que convencieron a los asistentes, que botaron
tanto como los músicos por el contagio del ritmo.
Salvo algún exabrupto en las letras, Bersuit estuvo
más cerca del Calamaro con el que han colaborado
últimamente que con la etiqueta de grupo censurado
en Argentina con la que entraron en el mercado español,
hasta que su líder y voz Gustavo Cordera afinó
a amenazar «O comienzan a bailar y se mueven o termina
el concierto y me los follo a todos», después
de haber ofrecido un respetable calvo al respetable.
Dicho y hecho esto, y viendo la cara de quaterback del cantante,
el público comenzó a abandonar lentamente
el recinto, eso sí, sin parar de bailar.
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