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Vigor y sombras en clave arábigo-andalusí
Juan Peña ‘El Lebrijano’ y el violín
de Faiçal Kourrich
protagonizaron un desigual concierto en Riojafórum
PABLO G. MANCHA
El Lebrijano’ llegó a Logroño acompañado
de un excelente ramillete de músicos más que
notables e hizo un monocorde repaso por los principales
temas de su trilogía arábigo-andalusí
con la que anda enfrascado a la espera de resolver las cuestiones
que tiene pendientes con ‘Gabo’, nobel al que
asegura que va a meter por compás en un plazo indeterminado
de tiempo. Habrá que esperar porque la cosa promete
por pintoresca y lanzada, aunque no por nueva, ya que por
ejemplo, en el último disco de Morente, el granaíno
se ha atrevido con desigual acierto a musicar la carta postrera
que Cervantes envió al conde de Lemos cuando sabía
que la muerte le esperaba para emprender el último
de los viajes que el destino le tenía preparado al
preferido del sultán de Orán, tal y como llama
Fernando Arrabal al manco de Lepanto.
Y allí, superprotegido por la banda de las dos orillas,
tres marroquíes con el brillante violín de
Faiçal a la cabeza y cinco compatriotas para agarrar
el compás, ‘El Lebrijano’ fue desgranando
la noche en un concierto efectista y monótono en
el que por momentos dio la sensación de falta de
facultades y de compromiso.
La verdad es que da la sensación de que Actual y
el flamenco no acaban de entenderse. Parecen vidas paralelas,
vías de ferrocarril que discurren cada una por su
lado y que ni en el horizonte se logran besar. Quizás
de la lejanía de la memoria se pueda rescatar algún
cruce de caminos afortunado, como el maravilloso concierto
que dejó Gerardo Núñez y su gente en
una tarde del Bretón cuando ya languidecía
en el recuerdo la presentación de ‘Omega’
o la visita de Estrella Morente en otro concierto agraciado.
Casi todo lo demás ha sido prescindible, con matices,
con buenos nombres, con apuestas tan arriesgadas como meter
a Enrique Morente en un palacio de los deportes con el escaso
ropaje de una guitarra y desde allí luchar contra
todos los elementos de los espacios siderales. Una vez más,
Actual se quiso poner flamenco con la presencia de ‘El
Lebrijano’ y la cosa no pasó a mayores porque
ni ‘El Lebrijano’ recuerda lo que fue y porque
su camino actual no es exactamente flamenco, es una mezcolanza
de tonos con ritmos detangos y rumbas por doquier. Pero
tiene su público y muchos disfrutaron, a pesar de
que el flamenco como tal, este año ha pasado de puntillas.
«Ahora se fusiona todo,
antes no era tan fácil»
INÉS MARTÍNEZ
Según José Luis Cortés, flamencólogo,
El Lebrijano es valiente con su música. El sábado
7, el arte de este sevillano inundó Riojafórum
acompañado del violinista marroquí Faiçal
Kourrich en la presentación del disco ‘Puertas
abiertas’.
– Lleva 25 años en el mundo de la fusión
y parece que ahora se ha puesto de moda.
– Ahora se fusiona todo, la comida, la música,
la ropa. Pero antes no era tan fácil. Yo estuve 10
años sin poder trabajar porque fusionaba mi música
con la marroquí, y eso no estaba bien visto hace
25 años.
– Su próximo proyecto está unido a la
literatura de Gabriel García Márquez.
– Le he hecho una obra musical. Llevo seis meses cuadrando
sus palabras con mi música. Serán diez composiciones
sobre diez textos de este autor procedentes de libros como
‘El coronel no tiene quien le escriba’, ‘Cien
años de soledad’ o los cuentos de ‘La
increíble y triste historia de la cándida
Heréndida y su abuela desalmada’. Tuve la suerte
de que es amigo mío y de que me dio libertad para
hacer lo que quisiera.
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