ELECTROCABARET
DIEGO MARÍN A.
Como plato fuerte que prometía ser, Le Punk, Najwa
Nimri y The Gift actuaban el día grande de Actual,
el sábado 6. Aún así, tampoco se alcanzó
el lleno, pero al menos esta edición del festival ha
conseguido mantener una entrada alta y regular de espectadores
en todas sus noches. Le Punk interpretaron correctamente su
último disco, No disparen al pianista, un trabajo misceláneo
y heterogéneo con melodías de cabaret.
Muy bunburianos, y más cerca del rock cansado y desengañado
que del (autoproclamado) «rock canalla», fueron
algo fríos, y así dejaron al público.
En cualquier caso, es de alabar el buen hacer y la ‘originalidad’
que dentro de la música ‘cotidiana’ son
capaces de hacer grupos como estos. Pero para frialdad la
de Najwa Nimri. Adalid del trip-hop en nuestro país,
sin prejuicios de tocar sonidos, idiomas y sensaciones variadas,
lo cierto es que realizó un concierto algo espartano
que, eso sí, fue ganando con el transcurso de las canciones,
con aportación audiovisual e intensidad en los temas.
Fragilidad y sensualidad es lo que transmiten los últimos
discos de esta actriz, como Walkabout, envueltos en sonidos
house y tramos semejantes a los mejores momentos de Björk.
Tampoco se le puede pedir demasiada entrega a una música
electrónica como la de Najwa Nimri, que ya da suficiente
con la alta calidad de su facturación, por lo que lo
escueto de su puesta en escena era más que lógico.
Otro buen concierto fue el de unos The Gift, que se encontraron
con todo por hacer en la noche. The Gift, los más desconocidos
pero los que más aportaron el sábado, realizaron,
junto a Los Coronas, el que ha sido, probablemente, mejor
concierto de Actual 2007. Lanzados al mercado español
de la mano de Deluxe, sorprendieron con una puesta en escena
sobria pero medida geográficamente. En momentos, tan
sólo se tocaban tres pianos, una guitarra y una batería,
resultando un magnífico sonido que, aunque más
cerca instrumentalmente de Keane, se acercaban más
a Placebo. El público despertó, también
porque de la melosa voz de Najwa se pasó al vozarrón
de Sonia Tavares, pero no desentonó y animó
al público. The Gift demostraron ser un grupo bien
afilado y agradable, descubriendo un filón musical
en Portugal hasta ahora desconocido.
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