
LA
FICHA
Dirección: Wayne Wang
Guión: Yiyun Li
Producción: Yukie Kito, Rich Cowan y Wayne
Wang
Intérpretes: Faye
Yu, Henry O, Pasha Lychnikoff y Vida Ghahremani
Fotografía: Patrick
Slevin
Montaje: Deirdre Slevin
Música: Lesley Barber
País: Estados Unidos.
2007
Duración: 83 minutos
Concha de Oro y Concha
de Plata al Mejor Actor a Henry O en el festival de
San Sebastian
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LAS RAZONES DE MI PADRE
Continúa el desfile triunfal de títulos premiados
en los más prestigiosos festivales internacionales.
Ahora le toca el turno a la Concha de Oro del último
certamen donostiarra. Mil años de buenas oraciones,
dirigida por el chino afincado en los Estados Unidos, Wayne
Wang, habla del choque generacional, de la necesidad de
comunicación y de la importancia del mutuo conocimiento.
El eje de la narración son las relaciones familiares
entre el señor Shi (Henry O, magnífico actor
y deslumbrante interpretación) y su hija Yilan (Faye
Yu). Dos mundos, dos tradiciones y dos conceptos de vida
diametralmente opuestos. El anciano Shi visita a su única
hija que vive en los Estados Unidos para reconfortarla de
su reciente divorcio. Es viudo, comunista convencido, científico
espacial y represaliado por la política cultural
de Mao. En la Universidad popular y en un curso para personas
mayores ha aprendido a cocinar para engordar a su desnutrida
hija. La comida como factor cultural y engorde moral para
encarar los problemas con entereza y aplomo.
La película está contada bajo el punto de
vista del honorable Shi. Su deseo se resume en echar una
mano en el desorden anímico de la muchacha y conocer
el país. Del primer apartado se destaca la naturalidad
y paciencia con la que el veterano y sabio hombre intenta
manejar una situación en la que las barreras y los
obstáculos campan a sus anchas. Del segundo, prevalece
una actitud positiva encaminada a conocer más cerca
una cultura extraña y contradictoria.
Wayne Wang construye un drama minimalista fundamentado en
el conocimiento humano. La sabiduría de los años
como contraste de la ingenua juventud. Es curioso y muy
simpático seguir el devenir de Shi por los alrededores
de su casa de acogida. Se topa con una realidad social variada
y sui géneris. Y a pesar de su escaso conocimiento
de la lengua inglesa, traba conversación con vecinas
de la urbanización y entabla amistad en un parque
con una mujer iraní, enemiga de los comunistas, que
profesa un cariño desbordado a América. Y
si se queda en el apartamento, recibe la vista comercial
de estrambóticos vendedores de profetas y religiones.
En todo caso, cualquier anécdota o encuentro con
gente resulta más alentador que conversar con su
opaca hija.
Cine pequeño, íntimo, formalmente ascético,
conmovedor y emotivo, de sobrio lenguaje, que apunta alto
cuando aborda temas y secretos personales de los personajes.
El título hace referencia a un proverbio chino que
Yilan lo aplica a la relación que mantiene con un
amante ruso y que viene a decir las plegarias que hay que
rezar para convivir en pareja.
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