 |
| CHICAS. La numerosa
presencia femenina sobre el escenario, una característica
de este Actual. / F. DÍAZ |
BUENA NOTA
DIEGO MARÍN A.
Aunque siempre hay esquinas que limar, esta edición
de Actual quedará como una de las más sobresalientes
que se han celebrado en los últimos años.
El apoyo del público ha sido el más multitudinario
y regular de los últimos tiempos y la calidad de
lo acontecido la más destacable, en conjunto, de
cuantas se recuerdan. La sorpresa, sin que deba de serlo,
quizá la haya dado la notable presencia femenina
sobre los escenarios (Orange Blossom, Ajo, Serpentina, Aterciopelados,
La Shica...), que se ha saldado con muy buenas actuaciones,
sobre todo para ser la mayoría perfectas desconocidas
para el gran público. Y de broche de oro la abrumadora
actuación de Benjamín Biolay.
El cine ha seguido rindiendo a buen nivel, tendiendo cada
vez más a películas asiáticas o de
Europa del Este que narran tragedias y desgracias que nos
emocionan pero que a diario ignoramos en los telediarios.
Cuatro cosas cambiaría yo de Actual, sin que éstas
sean vitales para el perfecto funcionamiento del festival,
como se ha podido comprobar en esta edición.
Primero intentaría que las actividades paralelas
no se centraran en lo que ya protagoniza el propio festival:
la música. El Café Cantante, la matiné
y el Musical Geographic han sido un éxito indiscutible
que han relevado al ostracismo a la literatura, el teatro,
la danza, el cómic..., géneros minoritarios
con apariciones esporádicas en el festival. Bien
es cierto que algo de esto han tenido las exposiciones sobre
el mundo del circo y la ilustración, pero éstas
son (y siempre lo han sido) las actividades de menor relevancia
de Actual. El público pide acción, pide no
pensar, que piensen por ellos y, sobre todo, que puedan
llevarse un trago entre canción y canción.
La literatura podría tener lugar en experimentos
como el de la poeta Ajo, de tan buen resultado.
También, y en segundo lugar, intentaría erradicar
el estilo musical propio de Actual, que este fuera menos
previsible dentro de su heterogeneidad. A veces se tiende
a lo fácil y, como en Logroño el público
es un sabueso que en cuanto escucha unos timbales y algo
de mestizaje acude ciego a por la presa, intentaría
ofrecer algo más, algo distinto. No obstante, Actual
puede caracterizarse por recoger lo mejor de festivales
concretos y dispares como el Sónar, el Viña
Rock, Pirineos Sur, Primavera Sound, Contempopránea...;
y traerlo a una ciudad de provincias como Logroño
es todo un imposible hecho realidad, pero debe de ser más,
algo concreto dentro de lo inclasificable y lo global, algo
indiscutiblemente distinto.
Lo tercero es una batalla perdida de antemano y una contradicción
si se pretende condensar el programa: que éste no
sea tan apretado, que unas actividades no se encabalguen
con otras y que se intente afinar y concretar el horario
de actuación de cada artista. Y, por último,
tendría la vergüenza de no programar a los propios
organizadores ni siquiera como DJs.
|