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| CONFIRMACIÓN
Y SORPRESA. Quique González supuso la confirmación
de una sólida carrera, mientras ‘La Shica’
fue la novedad. / FERNANDO DÍAZ |
REGALO DE REYES
DIEGO MARÍN A.
Se esperaba una de las mejores entradas del festival y fue
la más pobre pero, en cambio, se vivieron los mejores
conciertos de Actual. Brendan Croskerry no contribuyó,
aunque le echó ganas y reunió a un buen número
de incondicionales que no pararon de azuzarle durante todo
el concierto. Si su disco de estudio, de gran calidad en
la producción, promete ser un éxito de discotecas,
lo cierto es que en directo, en comparación, fue
paupérrimo. Al final se pidió un bis pero
si ni Aterciopelados pudieron, que lo hicieron mucho mejor,
él menos. ‘La Shica’ fue la sorpresa
de este festival. Entró con su sin par estilo como
un elefante en una cacharrería pero enseguida encandiló
al público, ávido de flamenco, rap, bulerías
y coplas, muy diversos géneros que no habían
tenido cabida aún en Actual 2008 y que ella fundió
con un desparpajo andaluz encantador y embaucador, con una
puesta en escena sobresaliente, muy bien aderezada con baile
y taconeo. Pronto recordó a Bebe, a Chambao, a Mala
Rodríguez, incluso a Mecano con esa estética
a lo Ana Torroja (pantalones cortos y pelo al cero) e hizo
olvidar a todas al instante con una alta calidad sorprendentemente
y un triunfo improvisado sobre el público, que le
arropó y le agradeció versiones (Bienpagá,
Ay, pena, penita, pena...) en todo momento. La fuerza y
carisma de esta artista sobre el escenario le auguran una
trayectoria musical llena de éxitos. Si ‘La
Shica’ gustó sobre todo a las féminas,
el turno de los chicos llegó con Quique González,
cantautor rockero que recoge lo sembrado por Calamaro, Los
Rebeldes... El pabellón tampoco se llenó con
él, aunque fue recibiendo más público,
e hizo hasta frío –¡aquel frío
propio del Adarraga!–, pero la de Quique González
es una música enervante, hipnótica, relajante.
Alternó a la perfección la guitarra con el
órgano, que adornó como si fuera el morro
de un coche, y con buenos ritmos, alardes musicales y distorsiones
consiguió hacer un directo bueno. Junto a una banda
que en directo le hace un muy buen trabajo, como es La Aristocracia
del Barrio, Quique González hizo gozar con su rock
lleno de desencanto y nostalgia, aunque bien hizo esperar
su célebre tema Vidas cruzadas (el último
de la noche). Para nota fue ya la sesión del DJ Shantel,
de ambientación soviética. Se ganaron los
regalos de Reyes los músicos del sábado.
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