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POESÍA HUMANA
A. GÓMEZ
Muchos encuentran en su talento
una mezcla de Serrat, Sabina y Antonio Vega. Ajeno a las
esperanzas depositadas en él, Quique González
(Madrid, 1973) se ha labrado una prolífica carrera
que contempla ya siete discos en apenas nueve años.
Conocido por su rebeldía ante el trato que algunas
multinacionales dispensan a la música, el cantante
pasa ahora la mayor parte de su tiempo en la carretera.
Dentro del paradigmático
mundo de los cantautores Quique González pertenece
a una especie, difícil de encontrar por otra parte,
que basan su credibilidad en su innata capacidad para crear
un universo propio tan auténtico como real. Una credibilidad
que nace de la propia convicción del artista para
dedicar todo el tiempo y talento necesario en conseguir
ahondar en ese universo propio hasta donde sea necesario.
Hasta donde sea posible y por mucho que duela. Porque el
artista tiene que tener presente que toda experiencia vital
conlleva jirones de la existencia. Eso está al alcance
de muy pocos, de unos pocos elegidos, y Quique González
es uno de ellos.
Con motivo de la presentación
de su nuevo disco “Avería y Redención”,
Quique González vuelve a escena acompañado,
en esta ocasión, de la Aristocracia del Barrio. Rockero
incondicional de poesía humana, el cantante madrileño
sigue fiel a su propia esencia, negándose a romper
con la música tal como siempre la ha expresado y
vivido. El hombre de pelo enmarañado y barba casual
sigue albergando la excitación de quien toca en directo
por primera vez, disfrutando de aquello que hace sin plantearse
razón ni objetivo.
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