
LA
FICHA
Director:
Laurent Cantet
Guionistas: Laurent Cantet, François Bégaudeau
y Robin Campillo
Productores: Carole Scotta, Caroline Benjo, Barbara
Letellier y Simon Arnal
Fotografía: Pierre Milon, Catherine Pujol y
Georgi Lazarevski
Montaje: Robin Campillo y Stéphanie Léger
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Rebelión en las aulas
Iniciar la programación de cine de Actual 09 con la película ganadora del último festival de Cannes es todo un lujo difícil de esquivar. La clase, del realizador francés Laurent Cantet (Recursos humanos) se asoma con escalpelo y abriendo todas sus tripas a las virtudes, carencias y contradicciones de un sistema educativo que filmado con naturalidad pasmosa, retrata sin cortapisas morales, los conflictos entre educadores y educandos en un instituto multirracial de París.
Su transparente lenguaje y las reflexivas intenciones de Cantet conducen su discurso al inevitable debate, y logra que su ponencia no se quede en el mero testimonio localista sino que su propuesta encaje como anillo al dedo en cualquier sociedad; y la más cercana a la que miro, es la nuestra.
Una de las principales virtudes que atesora La clase es que desbarata por completo el prototipo de película en la cual un profesor vocacional investido como un gladiador se enfrenta a un puñado de alumnos para los que la enseñanza es una pérdida de tiempo. No es el caso. Más bien, todo lo contrario. Aquí se narra, en tono de docudrama, todo un año escolar.
El personaje central es un enorme colectivo integrado tanto por profesores como estudiantes. El eje vertebral es Martin (FranÇois Bégaudeau, también responsable de un tercio del guión), instructor de Lengua que encara el nuevo proyecto con una determinación de hierro y se implica, para bien o para mal, en todos los conflictos, hasta que un desliz (llama fulanas a dos representantes del consejo de estudiantes) le sitúa en la cresa de la ola.
Narración coral en la que la ágil y fresca cámara del autor de El empleo del tiempo se instala en la sala de profesores, donde asistimos a sus reuniones y da cuenta de igual modo de pequeñas adversidades (máquina de café) para describir a personajes de a pie. Pero sin duda el gran escenario en el que se libran las batallas y los asuntos espinosos es entre los muros, un espacio delimitado (más allá no sabemos lo que ocurre) en el que se cuece y se explota las ideas álgidas del filme, dando mucha voz al maestro como a la variedad de rostros espontáneos que se ubican en los pupitres.
El interior del aula es una caldera a presión de agitadas fricciones en el que Martin actúa como pedagogo y apaciguador de tensiones. Lucha por sus ideales y encara los múltiples alborotos raciales que entraña una sociedad multicultural. Se afana por se objetivo siempre y expeditivo algunas veces. Evalúa las aptitudes de su alumnado y trata que se integren en una metodología educativa que buena o mala se le puede sacara algo de provecho.
Película social, rabiosa, realizada de manera diáfana y directa, cámara en mano, sin adornos y tremendamente realista. La clase es cine seco y mordaz pero también todo un acontecimiento cinematográfico revelador que abre como aperitivo una programación plena de aciertos.
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