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EL REGGAE PERDIDO
DIEGO MARÍN A.
Uno ya no sabe lo que esperar. Si el peor concierto de Actual, que fue el primero con Elbicho a la cabeza y colgó el cartel de «No hay entradas», para la última jornada deberían haberse necesitado dos palacios de los deportes, y, sin embargo, el recinto quedó muy grande. Apenas 500 personas se dieron cita para ver a Nini d’Arac, Áfroka y Cornershop que, bien es cierto que ya no son lo que eran, pero fueron una alternativa al reinado de Oasis y Blur en la época de esplendor del brit-pop.
La noche recordó a aquellas de hace cuatro o cinco ediciones de Actual con poco público y unos grupos que nadie sabía muy bien de dónde habían salido. Nini d’Arac resultaron una amalgama de sonidos con acordeón y panderetas. La bailarina Vera di Lecce se paseó simbólicamente sobre el escenario, la actitud fue buena y conectó rápidamente con el público, que fue agradecido con ellos. Su folk italiano resultó, con poco, quizá de lo mejor de la noche.
Áfroka salieron con muchas ganas al escenario. Fue sorprendente reconocer a Luke Donovan, antes un electrónico con Cycle, convertido en el hermano blanco de la familia Thiandoum. El grupo aportó la dosis de reggae y timbales perdida hasta entonces en el festival y tan habitual en otras ediciones. Y del empacho de otras veces su buen hacer pareció hasta breve. Una docena de músicos desplegaron una música étnica muy viva, con mucho baile y mucho que decir.
Terminaron la noche y el festival Cornershop con una actitud distante. Ni buenas noches dijeron al presentarse sobre el escenario. Su concierto fue correcto, su música estuvo a la altura del pop-rock anglosajón que representan, con aportaciones notables como las de su sitar. Y, a pesar de ello, algo extraño había en el ambiente. Y es que en las canciones había coros, trompetas y otros sonidos que no salían del escenario sino que estaban programados sin que nadie allí tuviera siquiera una mesa de mezclas. Cornershop dieron la sensación de estar enfadados, quizá por ver que son quienes son y, a pesar de ello, ver el Palacio de los Deportes estaba medio vacío.
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