
El monasterio de Yuso que puede verse hoy, levantado al pie de una colina, en la propia huerta que riega el río Cárdenas, fue edificado en el siglo XVI sobre el que fuera el primitivo cenobio de Yuso (del año 1067). De acuerdo con el padre Olarte, "nada queda ya de la fábrica del monasterio románico de Yuso, que fue demolido a medida que se levantaba el edificio actual". Un enorme complejo de construcciones de época renacentista y barroca se alza en el valle. El abad Miguel de Alzaga comenzó la obra, que hoy se conoce como el "Escorial de La Rioja", en el año 1500. En él se conjugan diferentes estilos sin contraponerse. El edificio alberga numerosas obras de arte, desde los marfiles del siglo XI hasta las pinturas de Rizzi, rejería, retablos, la biblioteca con más de 300 documentos originales de los siglos XI al XV, códices de los siglos XII y XIII, incunables, etc. Cuenta además el monasterio con un importante museo, en el que destaca, por su interés histórico y artístico, la arqueta de las reliquias de San Millán. La portada procesional manierista, de la década de 1550 a 1560, conecta el claustro con la iglesia. Es obra del italiano Andrés de Rodi y está fechada en 1554. |
Yuso fue rehecho en estilo Herreriano durante el siglo XVI. |
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Planta de conjunto monacal de Yuso |
La iglesia fue edificada entre los años 1504 y 1540 y tiene tres naves con crucero y cimborrio ovalado con linterna. Pretende expresar la grandeza monacal. Ésta se mide por el scriptorium o por la arquitectura. La arquitectura es de las mayores de La Rioja, aunque en el proyecto original se preveían tres columnas más. El abad diseñó una enorme masa de piedra cerca del río. Quería tener el agua justo al lado y el monasterio ha acabado por tenerla debajo. El cenobio se ubica en el punto más plano del valle, rodeado de montañas, a la mínima lluvia, el agua se filtra debajo del edificio. La lluvia mantiene el nivel freático, pero cuando viene un año seco, el nivel del agua desciende y desciende lo que hay encima. Por eso de vez en cuando el edificio cimbrea, se mueve. De hecho, hay columnas que están desplazadas 12 centímetros del enclave original. En 1595 vino un año tan seco que se desplomó todo el muro norte y arrancó el tejado de la iglesia, aunque más tarde fue reconstruido.
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Hoy, las humedades socaban los cimientos de la iglesia de Yuso. |
La ubicación de las personas en la iglesia dependía de su rango social: delante estaban los nobles, en el medio (coro) los monjes y detrás el pueblo. El sol poniente del 21 de marzo era muy especial: se celebraba el día de San Benito de Nursia, el fundador de la orden. Los benedictinos supieron utilizar la arquitectura sabiamente para aprovecharla en los ritos religiosos. Ese día, a las 5 de la tarde, se realizaba el último oficio en la iglesia. El sol, a las 5,23 horas, entra por el ojo de buey posterior. Nada más que ese día pasaba por el círculo de la puerta rococó y dibujaba el círculo perfecto en la vertical de la reja, justamente donde estaba el abad vestido de blanco, sin la mitra ni el anillo ni el váculo. A las 5,25 el sol se iba apartando y entonces se le colocaban al abad estos signos de poder: "Era el jefe de la casa porque San Benito, mediante la luz, así lo había expresado". El acto estaba acompañado de la solemnidad que proporcionan los cantos gregorianos. Actualmente, todavía se usa el órgano en determinados actos litúrgicos. El instrumento es un barroco hispánico del siglo XVIII. Fue restaurado hace 8 años. Los benedictinos supieron conjugar la arquitectura con los ritos religiosos, a los que acompañaba la música espiritual del gregoriano |
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