La lengua es el alma colectiva de un pueblo. Entre todas las manifestaciones de la cultura de una nación, ninguna hay más arraigada y que identifique más a ese grupo humano que el idioma propio. Una lengua es como un ser vivo que inicia su desarrollo lentamente, que va creciendo y conformándose año tras año hasta alcanzar su plena madurez, sin que nadie pueda fijar un día exacto en el que esa persona se convierte en un adulto. Un idioma no ha nacido hasta ahora nunca en la historia por decisión de una única personalidad, ni tan siquiera como resultado de la acción de minorías culturales. Es la creación colectiva de todo un pueblo, la forma de expresarse y de plasmar ideas, los sentimientos y los anhelos de toda una comunidad. Tratándose de los orígenes del castellano, el protagonismo lo tiene el pueblo en su conjunto que, partiendo del latín vulgar, supo modelar durante varios siglos una lengua propia. De este modo, la lengua castellana tuvo una génesis y una maduración de varios siglos, antes de que comenzaran sus primeras manifestaciones escritas. Fue más tarde, cuando los hombres de letras, los copistas, tratan de poner por escrito, a modo de aclaraciones, lo que era parla común de los monjes, campesinos y soldados. Aquí es donde entran en juego los manuscritos emilianenses, como los primeros monumentos escritos de esta lengua con la que las gentes ya se entendían en el hogar, en el campo, en las plazas... |
Una lengua hablada experimenta modificaciones que se difunden y admiten por los hablantes con lentitud. Así lo explicó Dámaso Alonso: "El latín llega a ser el español a lo largo de una evolución lentísima y constante, y nunca podemos cortar por un punto y decir que ahí está el español recién nacido". Ahora bien, el problema se complica cuando sobre un mismo texto inciden investigaciones que lo examinan con métodos diferentes. Cuando aparecen distintas dataciones de los códices o tampoco está clara la autoría de los manuscritos. A más de uno le gustaría que alguien le asegurase que las primeras frases en romance se escribieron por un monje concreto, un día señalado. Pero no es así, en un tema de tanta importancia no sirve especular. Como dice el investigador y experto en el tema, catedrático de Filología Española de la Universidad de La Rioja, Claudio García Turza, "no se pueden sacar conclusiones definitivas de un solo glosario, de momento, es más prudente ser exclusivamente descriptivo y más tarde, ya llegará el momento en el que sepamos quiénes fueron los autores o cuáles eran sus propósitos". Hasta la fecha, nada hay definitivo. Es evidente que falta mucho por investigar y descubrir. De hecho, nuevas aportaciones han invalidado más de una vez las investigaciones que sustentaban algunas teorías y han cambiado profundamente los resultados. |
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Página del códice 60, glosario que aporta nueva información sobre los orígenes del castellano. |
Las Glosas Emilianenses son las anotaciones en latín, romance y vasco, interlineadas o marginales, escritas en el códice latino Aemilianensis 60, con la intención predominante de resolver dificultades de comprensión sintáctica, morfológica y léxica de ese texto latino. Hasta que los hermanos García Turza ñinvestigadores- toparon con el Códice 46, estas anotaciones se consideraron la más antigua aparición escrita de algo que no es latín y parece castellano. La importancia filológica del Códice 60, denominado así porque fue archivado con ese número, radica en que presenta unas anotaciones o glosas escritas en romance. El romance era el latín vulgar, hablado por el pueblo llano. La importancia filológica del Códice 60 radica en que presenta unas anotaciones o glosas escritas en romance, la lengua que hablaba ya el pueblo llano Si un hablante de una lengua tan diferente a la nuestra, como la eslava o la china, analizara un texto en latín y otro en romance, probablemente concluiría que es prácticamente lo mismo. Desde el punto de vista objetivo, las diferencias gráficas son minuciosas y relativas. Por ejemplo, la fonología latina no conoce la "ñ", lo que pasa es que el romance había producido ese sonido, por lo que se vieron obligados a reproducirlo gráficamente, creando así algo nuevo. No obstante, no siempre hay que crear una grafía nueva. En ocasiones, utilizaron fonemas ya existentes y les dieron otro valor. |