Día de La Rioja 2007
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Día de La Rioja

UN PUENTE TENDIDO A LOS PEREGRINOS

Texto: V. SOTO

La Cofradía del Santo recibió la Medalla de La Rioja en el Año Jubilar Calceatense por sus más de nueve siglos de servicio y dedicación a los caminantes que acuden a Compostela

Un puente es símbolo de unión, de progreso. De dejar atrás los obstáculos, de perseverancia. Es un lazo y un icono. Lo sabía Domingo García hace un milenio, cuando bajo la protección de Gregorio, obispo de Ostia, decidió esforzarse para que los peregrinos no tuvieran que preocuparse para cruzar las aguas, en ocasiones peligrosas, del río Oja. Domingo construyó un puente, pero sobre todo tendió puentes a los peregrinos.

Esa labor de ayuda, de cuidado y de fomento de las peregrinaciones a Compostela ha sido, desde el siglo XII, la labor prioritaria de la Cofradía del Santo. Ayer, tras nueve siglos de vocación y trabajo, su priora, Esther Vargas, recogía de manos de Pedro Sanz la Medalla de La Rioja, la máxima distinción que ofrece la Comunidad y, sobre todo, un reconocimiento del abnegado y callado esfuerzo de miles de cofrades.

El abad de la Cofradía, Francisco José Suárez, se remontó a las fuentes de la historia para presentar a la Cofradía y señalar que ésta y el nombre de La Rioja están inseparablemente unidos.
«En los primeros testimonios escritos que conservamos, a nuestro Santo se le denomina indistintamente Santo Domingo de Rioja o Santo Domingo de la Calzada», indicó Suárez. «Durante seiscientos años todas las instituciones y autoridades que se denominaron de Rioja giraron en torno a la población que el Santo fundara», incidió.

Pero la historia tendría poco valor si no fuera porque se ha forjado en la dedicación al prójimo. «La Cofradía del Santo, originada por Santo Domingo, ha servido ininterrumpidamente a millones de personas de multitud de nacionalidades a lo largo de sus más de 950 años de historia. Y hoy, como ayer, sigue continuando esa hermosa tarea», aseguró el abad, que cifró en 15.000 los peregrinos de 60 nacionalidades atendidos sólo el pasado año.

«En su día esta institución recibió el premio Príncipe de Asturias a la Concordia. Hoy nos llena de satisfacción que en nuestra propia tierra se reconozca la labor de la Cofradía Asistencial del Camino de Santiago más antigua de Europa», explicó Suárez.

El trabajo de los priores, hermanos, cofrades... también fue ponderado por el abad de la Cofradía. «Son hombres y mujeres que han ofrecido y siguen ofreciendo su esfuerzo y su cariño con la única finalidad de mantener las tradiciones riojanas y de atender al peregrino compostelano», aseguró.

«Estamos obligados a seguir con la labor iniciada por nuestro Santo, la de ayudar a los peregrinos compostelanos a su paso por esta tierra con nombre de vino, y el vino con nombre de río, el Oja, donde Santo Domingo de la Calzada desarrolló su labor y su espíritu aún permanece», indicó la priora de la Cofradía, Esther Vargas.


Si todo surgió «en un primitivo bosque de encinas, donde se asentó un laico singular para poner en práctica el ideal evangélico de amar a los demás como Cristo nos amó», como indicó el abad, ahora la Cofradía encara el Año Jubilar Calceatense y el futuro con un nuevo albergue de peregrinos «para servir más y mejor a quienes siguen atravesando nuestra tierra querida». Es decir, seguir tendiendo puentes a los peregrinos.

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