LA RIOJA SIN RIOJA
Texto:E. SÁENZ
El Día de La Rioja celebrado ayer estuvo marcado por la emoción de los premiados y la austeridad del acto institucional, que prescindió del tradicional vino de honor
Más que lo que hubo en el tradicional Día de La Rioja que ayer acogió un año más el monasterio de Yuso, la crónica del evento debe reparar necesariamente en lo que faltó. Y faltó aquello con lo que siempre se cierran este tipo de actos de alto postín en la tierra con nombre de vino: el Rioja. En un guiño de austeridad en momentos de crisis y como gesto de respeto a una de las instituciones galardonadas esta edición y destacadas por su implicación con los más necesitados como es la Cocina Económica de Logroño, el Gobierno regional amputó del guión el ágape que se sirve como colofón a los invitados y acordó dedicar a la entidad presidida actualmente por Emilio Carreras los 6.000 euros que cuestan cada año los pinchos y el crianza.
La decisión dejó al acto henchido de solidaria honestidad y huérfano del runrún que solía fraguarse al final de los discursos y el protocolo en el claustro de Yuso entre copa y bocado. Porque, ahora que no lo lee nadie, se puede confesar que ése se había convertido con el paso del tiempo -y con permiso de los muchos galardonados- en uno de los atractivos de una jornada rebosante de riojanismo y mensajes de futuro próspero: el revuelto de personalidades encontradas, las confidencias a la sombra de los muros santos, los apretones de manos a los viejos amigos y a los enemigos de siempre. Los políticos y el resto de personalidades compensaron la situación con unos minutos extra en el patio del monasterio donde, al final de la celebración y mientras se recogía el escenario, buscaron de refilón a los fotógrafos y suscribieron (otra vez) su compromiso con la causa riojana para ganarse un titular.
Sentimiento y folclore
La ausencia de oropeles dejó la cita allanada para el sincero sentimiento de los galardonados a los que introdujo la periodista Marisa Salcedo relevando como voz conductora a la de Ricardo Romanos. El nudo en la garganta y alguna lágrima incontenible recorrieron el rostro de los premiados y el público asistente. Especialmente emotivos resultaron, por ejemplo, las palabras de agradecimiento de Esther Vargas como priora de la Cofradía del Santo o la entrega de su correspondiente Medalla de La Rioja a Domingo Álvarez Ruiz de Viñaspre, el presidente de honor de la Cocina Económica que debido a su maltrecha salud no pudo subir al estrado y fue el propio Pedro Sanz quien bajó a pie de tierra para acercarle el galardón.
En el caso de los dos condecorados concurrió una misma circunstancia: mientras las entidades recibían los honores, en la distancia seguían desarrollando como un día más la labor que les ha hecho merecedora de este reconocimiento. Unos, la Cocina Económica, alimentando a los más necesitados en Logroño; otros, la Cofradía del Santo, atendiendo a los peregrinos de paso por Santo Domingo de la Calzada.
A muchos kilómetros de San Millán se encontraba también ayer el otro gran protagonista de la jornada, Pablo Sáinz Villegas. El guitarrista riojano y nuevo Galardón de las Artes Riojanas se halla ahora mismo inmerso en una gira de conciertos en Tel Aviv con la Orquesta Filarmónica de Israel, de modo que fueron primero el periodista Manuel González y el padre del artista después quienes retrataron la figura del homenajeado y trajeron sus palabras de gratitud desde la otra parte del mundo.
Lo que la crisis no menguó fueron las muestras de folclore autóctono. Tras la interpretación del himno regional y el de España por parte de la Orquesta Sinfónica de La Rioja, el jotero Luis Miguel Heras ofreció una exhibición de su arte - y de paso, una reivindicación pública del mismo- que tuvo como broche el baile del grupo de Nieves Sáinz de Aja y su recreación de la Danza del Peregrino.
Luego, nadie esperó al vino que no hubo. La mayoría se lo pagó de su bolsillo en algunos de los establecimientos que rodean el monasterio y hasta compraron un cupón a la vendedora que los ofrecía a la puerta de Yuso. Era el Día de La Rioja. Es el año de la crisis.
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