ORGANIZACIÓN. La calidad es igual a racionalidad. /F. DÍAZ
LA CALIDAD EN LA RED
-www.aec.es: Asociación Española para la calidad.
-www.clubcalidad.es: Club gestión de la calidad.
-www.ictnet.es: Portal temático de calidad.
-www.infocalidad.net: Portal temático de calidad.
-www.enac.es: Entidad nacional de Acreditación.
-europa.eu.int/en/publstat.htm: Servicios on-line.
-www.aimplas.es/calidad/index.html: Calidad en plásticos.
www.asecal.com: Calidad y medioambiente.
-www.fundece.org.ar: Fundación empresarial para la calidad y la excelencia.
-www.cenorm.be: Comité Europeo de Normalización.
-www.eoq.org: Organización Europea para la Calidad.
-www.iso.org: Organización Internacional de Normalización.

FRANCISCO VÁZQUEZ | PRESIDENTE DE LA FEMP
"EUROPA ES UN CONTINENTE DE CIUDADES"

El presidente de la FEMP y alcalde de La Coruña reivindica el municipalismo y denuncia que muchos ayuntamientos están «al borde de la quiebra»

El concepto de Calidad ha evolucionado al largo del tiempo: en los años 1920 empezó a entenderse como calidad la inspección: consistía en controlar el 100% del producto una vez acabado. Sin embargo, en la actualidad, con la calidad se trata de conseguir la máxima efectividad a través de la mejora constante del proceso productivo. Estamos hablando de implantación de sistemas de calidad. Una práctica que las empresas están introduciendo de forma paulatina para ser más competitivas.

La implantación de sistemas de calidad aportan gran número de beneficios a las compañías que apuestan por esta estrategia. No sólo reducen sus costes de manera razonable, sino que además incrementan sus ingresos gracias al mayor grado de satisfacción de sus clientes y en una mejora de la motivación de sus empleados. A nadie se le escapa que estas motivaciones son el fruto de una inversión del proceso del día a día.
La calidad se ha convertido en un verdadero sinónimo de buena gestión empresarial y, por tanto, de productos y servicios competitivos. Se trata de conseguir la máxima efectividad a través de la mejora constante del proceso productivo.

La implantación de un sistema de calidad es cosa de todos, y a todos beneficia: a empresarios, trabajadores y clientes. Sin embargo es un proceso complicado, relativamente largo y costoso, ya que requiere una importante inversión en tiempo y formación. Además implica el rechazo de un principio muy arraigado: el de la rentabilidad inmediata.
Los datos hablan por sí solos: el 60% de las empresas que inician un procedimiento de este tipo lo abandonan al cabo de dos años.