| ARTURO COLINA AGUIRRE| DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN CAJA RIOJA
UNIÓN DE AGRICULTORES, HOSTELEROS, INSTITUCIONES Y EMPRESAS

Arturo Colina.

Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba, y de todo se aficionaba. Primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quien él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques; y últimamente las frutas de sartén, si es que se podían llamar sartenes las tan orondas calderas; y así, sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa, se llegó a uno de los solícitos cocineros, y con corteses y hambrientas razones le rogó le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas». (Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes).

Calahorra celebra, un año más, sus Jornadas de la Verdura. Por noveno año consecutivo nos invita a sentarnos en su mesa y compartir los sabores de los platos formados por los productos de su huerta. Calahorra, un año más, se convierte en la vanguardia de la cocina riojana durante unos días para ofrecernos lo mejor de su gastronomía.

La Fundación Caja Rioja apoya y patrocina esta nueva edición de las Jornadas de la Verdura de Calahorra. Esta cita, enmarcada en la línea de trabajo que la entidad lleva a cabo para promocionar e impulsar los productos de nuestra Comunidad Autónoma, se ha convertido en un evento imprescindible durante el mes de abril. A lo largo de siete días tendremos la oportunidad de escuchar a expertos que hablarán sobre el gusto por la buena mesa, salud y alimentación, o cómo podemos decorar los platos con nuestras verduras.

Además de todo ello, las Jornadas de la Verdura de Calahorra suponen la unión de agricultores, hosteleros, instituciones y empresas que, durante una semana, nos damos la mano con el objetivo de promocionar las verduras de calidad, una de las marcas imprescindibles de La Rioja.

A partir del día 18 de abril se nos contagiará el espíritu y la actitud que Sancho Panza tiene en algunos pasajes de El Quijote, en los que le cautiva el olor de los pucheros, el sabor de los productos, la voluntad de los vinos. Y, sobre todo, la buena disposición de los calagurritanos que nos brindan su ciudad para hacer de ella la capital de la buena mesa durante sus Jornadas de la Verdura.
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