La Rioja en fiestas  
ARNEDO
Arnedo
Fiestas de Arnedo
El Robo de los Santos es una tradición peculiar de la localidad. / J.R.
Programa
Martes día 26 Miércoles día 27 Jueves día 28
Viernes día 29 Sábado día 30 Domingo día 1
Lunes día 2    

Inicio de las fiestas
El alcade de Arnedo
Concejal de Festejos
Teatro Cervantes
La reina y las damas
Feria de pelota
Tradicones
Pregonero
Operativo especial

Siempre será «au’traño»

El Rosario de la Aurora y la procesión del Robo de los Santos son las citas fundamentales de estas fiestas

E. PASCUAL/ ARNEDO



Vuelven, como cada año, con toda la ilusión, con energías renovadas. Argumentos para reclamarlos no les faltan, claro, siempre desde su punto de vista. Que si los arnedanos se los llevaron de la ermita de la Cruz de Andosilla a escondidas y de noche, que si no son capaces ni merecedores de custodiarlos, que si son suyos...

La procesión del Robo de los Santos, precedida por el emocionante Rosario de la Aurora, es el eje fundamental de las fiestas arnedanas, en las que las honras a los santos patronos Cosme y Damián se enarbolan con mayúsculas. Una jornada grande que cada año hace historia, con dos pueblos hermanados, Arnedo y Andosilla –con ayuda en ocasiones de Cárcar y otros pueblos navarros–, reviven una tradición secular y entrañable.

Procesiones hay a lo largo de toda la geografía española, pero a la carrera, con alertas de robos y con huidas por cualquier rincón... La emocionante jornada del 27 de septiembre arranca a las 5,00 de la madrugada, con la bienvenida de los arnedanos a los navarros. Los auroros recorren con sus gargantas y sus guitarras las calles de la localidad, honrando a los patronos, ensalzando la fraternidad de los pueblos. Pero pasadas las 11,00 de la mañana, cuando los arnedanos prestan a los navarros el honor de llevar a hombros las reliquias de sus patronos en procesión, comienza una tradición singular que cada año, desde al menos 1566, atrae a cientos de visitantes y revive la devoción y el cariño por los santos entre los arnedanos.

San Cosme y San Damián eran médicos, y navarros y riojanos han confiado en su poder curativo por siglos, más en tiempos de pestes y epidemias. La pugna por ese beneficencia es el nacimiento de los tres intentos oficiales, más alguno que otro espontáneo, de huir a la carrera con los santos.

Pero a cada intento, al gripo de «¡A Navarra con ellos!», decenas de brazos y piernas arnedanos de todas las edades se interponen en su camino. Pero a cada intento, un grito de todo Arnedo: «Pa’utraño». Porque el año que viene volverán, y volverá a ser muy especial.

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