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Un año
más, los romeros cumplirán con la tradicional
cita en los Riscos de Bilibio
L. M. RODELGO / Haro
Como no podría ser de otra manera este año se
volverá a librar la tradicional Batalla del Vino en
los Riscos de Bilibio. Hasta este paraje se desplazarán
jarreros y visitantes para sumergirse en un mar de vino liderado
por chorros de color grana que inundará el atuendo
de los romeros y el majestuoso paisaje; un líquido
procedente de botas, sulfatadoras y abalorios varios autorizados
para tan singular escaramuza. Una cita a la que cada años
están convocados los jarreros para demostrar que siguen
fieles a la tradición en un ambiente jovial y alejados
de las cruentas batallas donde, por desgracia, el vino y las
bota quedan relegados bajo el tinte belicista de las armas
y las balas.
Este año con un nuevo frente para la interpretación
histórica de este suceso y las causas que motivaron
que la Batalla del Vino sea un legado trasmitido de generación
en generación. Cabe destacar que existe una amplia
laguna documental sobre esta época y la historia del
anacoreta San Felices, por lo que la ausencia de datos crea
un espacio ambiguo propicio para las divagaciones.
Hasta el momento se ha mantenido y difundido los datos históricos
de la obra de Hergueta, escrita en 1906: que la tradicional
Batalla del Vino surge a raíz del litigio entre Haro
y la vecina localidad de Miranda por la dominación
de los generosos pastos de Bilibio, donde el santo decidió
retirarse a una cueva para vivir en la plenitud de la fe y
la oración . Tras lograr Haro la propiedad del paraje,
sus vecinos deberían subir a los Riscos de Bilibio
cada 29 de junio, con el fin de reivindicar la propiedad sobre
esta zona.
El escritor Fernando de la Fuente destaca que, si bien existieron
numerosos conflictos sobre la anexión de este paraje
a uno u otro municipio, la contrariedad más relevante
surge entre Haro y el Monasterio de Herrera, en el año
1237. Alude a la sentencia de 1321, donde posteriormente se
reparten esta zona entre Haro y Miranda, sin que se mencione
batalla alguna.
A juicio de De la Fuente, el error histórico viene
desde que Hergueta emplea términos ambiguos en su trabajo
puesto que, si bien menciona esta sentencia, en ningún
momento la contrasta con el documento histórico existente
en el archivo de Miranda de Ebro, (libro 112, doc.1) donde
no aparece la obligación de los vecinos de Haro de
acudir a los Riscos de Bilibio, un hecho que achaca el escritor
a la «invención de algún jarrero imaginativo
posiblemente en el siglo XVI». De la Fuente señala
que la Batalla del Vino fue bautizada por primera vez en este
mismo periódico en la crónica escrita en 1949
por Hermosilla.
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