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La
rutina, dentro de un paréntesis
La
alegría y el espíritu de diversión inundan
las calles de la villa durante las fiestas patronales de San
Lorenzo
J.ALBO / EZCARAY
La tranquilidad que se respira en la primera villa turística
de La Rioja abre un paréntesis durante las fiestas
de San Lorenzo, cuando la música, el jolgorio y el
bullicio invaden sus calles y reverberan sobre los naturales
muros que forman las montañas que la rodean, como queriendo
expandir la alegría por todo el valle.
Es un periodo esperado por los ezcarayenses, pero también
por muchos riojanos y veraneantes, a los que el calendario
pone en bandeja unas fiestas advocadas a San Lorenzo, cuyo
significado cristianismo –fue uno de los siete diáconos
de Roma, hombres de confianza del sumo pontífice–
le condujo hasta el martirio en una parrilla de hierro, adoptada
por Ezcaray en su escudo municipal.
Los ‘sanlorenzos’ vienen a ser el climax del ambiente
semifestivo que ya se respira durante toda la época
estival. El verano introduce en las villanas calles el murmullo
de miles de visitantes que pululan por ellas o se desparraman
por su privilegiada orografía, disfrutando de las numerosas
posibilidades deportivas o de ocio que ésta brinda.
Ezcaray tiene un enorme atractivo y cualquier acto que en
ella se organice parece una excelente excusa para dejarse
caer por sus calles. De las fiestas ni hablamos, pues de sobra
es conocido que son de las más concurridas de La Rioja,
con miles de personas disfrutando de los actos que ofrecen.
Oficialmente, duran tres días; con los actos complementarios,
más de una semana. Es un buen ‘invento’
para estirar el periplo festero y llevarlo hasta los fines
de semana anterior y posterior, más proclives a la
recepción de visitantes.
Preliminares festivos
Este año, los preliminares festivos tuvieron como principales
protagonistas, el sábado, a los ‘Celtas cortos’,
que llevaron hasta el parque de Tenorio a más de 6.000
personas, según los organizadores, el Ayuntamiento.
Y el fin de semana próximo viene cargado de actividades,
con lo que se hace inapreciable esa delgada línea que
separa lo oficial de lo complementario. Qué más
da. Con un adjetivo u otro, lo importante es disfrutar de
las fiestas.
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