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«De
365 días al año, sólo seis son fiestas:
¡no te escondas!»
«Con
ganas, se baila con un palo», incita
el concejal de Festejos, José Ignacio Cabezón
E. PACUAL RINCÓN DE SOTO
Con un tono reflexivo, el que imprime su despedida como concejal
de Festejos, José Ignacio Cabezón analiza cómo
ha sido la elaboración de sus octavas Fiestas por la
Virgen de Carravieso.
– Tras ocho años como concejal, ¿cómo
se preparan estas fiestas?
– Siguen siendo las mismas, aunque hay actos que cada
vez se han arraigado más. Tenemos unas fiestas en las
que, en mayor o menor medida, la gente acude a todos los actos.
Eso sí, de unos años a esta parte, las fiestas
patronales pasan más inadvertidas porque hacemos esfuerzos
a lo largo de todo el año en otros actos: las Ferias
de Abril con su importante concurso de ganaderías,
las celebraciones por San Miguel en septiembre. Y otras citas
que nos comienzan a caracterizar, como la presencia de nuestras
carrozas en Logroño, organizar conciertos importantes
como Estopa, sacar grandes toros a la calle, los certámenes
de jotas, monólogos, etc., son ya un referente. Además,
nuestras fiestas coinciden con otras de pueblos vecinos y
con la semana en la que todo el mundo se va de vacaciones.
En cuanto a los que se van, creo que cada año son los
mismos.
– Tras estos años, ¿se llega a
saber qué es lo que quiere la gente?
– He llegado a esta conclusión: queremos una
oferta amplia en la que elegir y, si quiero, optaré
por alguno de los actos. Pero sin obligación. Hoy hay
una oferta de ocio–vicio que hace que ya nada emocione,
motive. Es muy difícil sorprender, y sólo lo
consigues cuando llevas a un sitio algo que no ha habido antes.
En cuanto a sorprender, ya nadie habla en Rincón de
Soto de traer un concierto, de traer un Vitorino a los encierros...
porque hemos tocado techo. Ante esto, veo que todo se resume
en ganas y dinero. Con ganas, se baila con un palo. Pero hay
mucha gente que se encierra en sus cuartos –que es normal,
pues para eso se lo han trabajado–, nos vamos quedando
sin bares mientras no se abre ninguno nuevo y, además,
la falta de costumbre de mezclarnos en los bares ‘de
viejos’ hace que en la plaza de toros o en la verbena
tampoco haya esa mezcla. Y esto se refleja en los actos de
fiestas. La gente no se ha acostumbrado a ir un día
de fiestas con su padre y con su tío.
– ¿Hay que incitar a participar?
– De 365 días al año, sólo estos
6 son fiestas: no te escondas, aunque hagas cosas malas, porque
son fiestas y tienes permiso... Este año hemos llamado
a más gente que nunca para las carrozas, hay cuadrillas
de sobra para las degustaciones... La Comisión de Festejos
hemos buscado los actos que más resultan y lo más
popular.
– ¿Cuáles son las novedades?
– Este año hay un día menos de plaza,
restando la tarde de rejones de la Feria, nos hemos implicado
con los bares para organizar fiestas diferentes cada noche,
no nos ha importado gastarnos 15.000 euros menos en orquestas
que el año pasado y tener dos noches de fuegos artificiales...
– Son sus últimas fiestas como concejal
de Festejos. ¿Se despide?
– Yo no volveré a ser concejal de Festejos ni
encabezaré una lista, aunque podría acompañar
a algún candidato en esa lista del Partido Riojano.
La política no es una carrera ni de fondo ni de velocidad,
sino de media distancia, por lo que no me imagino otra legislatura
como concejal.
– ¿Cuál es su balance como edil?
– Un ciclo, el bonito, hasta que viene a actuar Estopa
en Rincón de Soto, en julio del 2004. El segundo es
desde entonces, en el que se juntaron los hechos de haber
tocado cielo en algunos actos y, aún así, no
contamos con el respaldo en las elecciones del 2003., donde
perdimos 200 votos. No me sentí respaldado y tampoco
por mis compañeros de gobierno del PP.
– ¿Qué sello ha tratado de imprimir
a las fiestas de RIncón?
– Yo sabía que Rincón de Soto podría
ser capaz de organizar ciertas cosas, como recuperar el morbo
por los encierros y los animales que iban a salir a la calle,
los conciertos de Sergio Dalma, Manu Tenorio y Estopa. Hemos
buscado organizar actos multitudinarios, llenar Rincón
de Soto de gente para ver un toro en la calle, un concierto,
un certamen de jotas, sacar la coronación de las reinas.
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