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El
alcalde y la pareja de Catones prendieron en el mediodía
de ayer la mecha del cohete
que, con su estallido, llena de alegría las calles
de Autol hasta el próximo jueves
E. PASCUAL / AUTOL
Por fin. Llegó el mediodía del 7 de septiembre.
Todas las miradas se posaban en el balcón del Ayuntamiento.
Las esculturas del Picuezo y la Picueza que coronan el centro
de la plaza de España ya lucían sus pañuelos
rojos colocados por varios miembros de la Peña Unión
Arañuelo. La música ponía el ritmo a
la mañana, los catones la algarabía, la expectación,
las ansias.
Porque ya tenían ganas los
catones de disfrutar de un inicio de sus fiestas en honor
a San Adrián y Santa Natalia con la compañía
del sol. Y ayer lo tuvieron. Y los catones lo agradecieron
abarrotando la plaza de España. Muchos habían
dejado ya preparados los ranchos en los merenderos del polideportivo
para después dar buena cuenta de ellos en compañía
de la cuadrilla o la familia. Otros ya se habían adelantado
y habían compartido unas rondas de pinchos aprovechando
la buena mañana.
Pero todos, pequeños y mayores tenían una cita
en la plaza al acercarse las 12.00 horas. Los más bulliciosos,
como siempre los adolescentes, que ensuciaron físicamente
el ambiente al compartir la alegría inicial con el
lanzamiento de todo tipo de bebidas y sustancias pringosas.
Esta suciedad evitó que sus mayores se apartaran y
ocuparan el perímetro de la plaza, alrededor de las
esculturas de Miguel Ángel Sainz de los emblemáticos
Picuezos.
Con el mediodía en los relojes de todos los catones,
asomaron al balcón del Ayuntamiento el alcalde Pedro
José Arnedo Frías y la Pareja de Catones 2007,
los jóvenes Cristina Jiménez y Eduardo Calvo.
El alcalde dedicaba las palabras a sus vecinos. «Ha
sido un año de duro trabajo. Ahora, vamos a disfrutar
de nuestras fiestas como bien sabemos, recibiendo a nuestros
amigos y forasteros», instó Pedro J. Arnedo ante
el entusiasmo de sus vecinos que correspondieron con toda
la garganta a los «vivas» a los santos mártires,
a Autol, a La Rioja y a España.
Son fiestas
Uniendo su mano a la de la Catona Cristina Jiménez,
ante la mirada sonriente del Catón Eduardo Calvo, el
alcalde prendió la mecha del cohete. En un breve instante,
ascendió y estalló proclamando a lo largo y
ancho que Autol y sus gentes y amigos están en fiestas.
Fiestas en honor a San Adrián y Santa Natalia.
Con el estallido, la charanga Strapalucio arrancó sus
primeros bailes y puso a danzar a toda la plaza. Los más
jóvenes bailaron durante varias vueltas alrededor de
las esculturas de los Picuezos antes de, junto al resto de
vecinos –muchos preocupados por no pringarse de su suciedad–,
partir con la música por todas las calles de la localidad.
La alegría, la música y el baile se contagiaban
por todo Autol. Porque Autol ya vive intensamente sus fiestas.
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