La cantante gaditana asciende en las listas de ventas con un disco en la onda "flamenquita" de Niña Pastori

JOSU OLARTE.

Flamenca por derecho y por su admiración hacia Camarón; pop por su deseo de trascender sus raíces sin traicionarlas. Bajo estos parámetros se sitúa Yolanda Ramos, cantante de 22 años llamada a dar réplica ­desde la propia Cádiz­ a una Niña Pastori con la que ya comienza a ser asociada. "No es que yo haya grabado gracias al éxito de Niña Pastori, pero no me importa que me comparen con ella porque nos llevamos bien y hemos cantado juntas desde pequeñas".
Y es que, más alla de afinidades estilísticas, la referencia a la Pastori no es gratuita. Las dos artistas provienen de Isla de San Francisco, allí donde los exégetas de lo jondo sitúan uno de los enclaves del flamenco más genuino. Ambas se decantan por los palos más festeros y fueron descubiertas por el célebre y recientemente desaparecido Juaqui, el más peculiar y altruista de los representantes flamencos. "él dio a conocer a la Pastori y a Maita Vende Cá. Todo el mundo le iba a pedir favores y él ayudaba sin pedir nada a cambio. Murió el pasado verano y no todos se acordaron de él. Yo le he dedicado mi disco porque fue él quien buscó discográfica para mi maqueta".
Su intermediacion acabó dando como resultado Sabanitas blancas, pinzas de maera, un álbum avalado por el sencillo Bonito, bonito eres y próximo al ideario de la nueva canción flamenca. Sin embargo, Yolanda es una cantante ­que no cantaora­ curtida en el flamenco auténtico: "Yo ya cantaba desde muy chica, pero comencé bailando a los siete años. A los trece, me presenté a un certamen, gané y comencé más en serio. Después, me llevé otros premios". Tantos, que no caben en las vitrinas de su casa, según comentan en su discográfica.
La grabación de su opera prima ha sido guiada por Ricardo Pachón, el productor más crucial ­junto a Paco Ortega­ del aperturismo jondo.Yolanda defiende su apuesta por un "flamenquito" de vocación mayoritaria y no se atreve a incluirse en una hipotética lista de cantaoras renovadoras como Esperanza Fernández, Conchi Heredia, La Susi, La Macanita, Mayte Martín o Ginesa Ortega. "Aunque a mí lo que me gusta es el flamenco puro, me he puesto a hacer algo más modernito, que es lo que gusta a la juventud. Para llegar a más público hay que hacer algo movidito, pero soy flamenca y lo demuestro en los tres temas que canto por alegría, tango y bulería. El flamenco gusta, pero no vende todo lo que debería".
La joven figura del flamenco manifiesta su reverencia por Camarón en temas como Échame las cartas, un tango que incitó a las hijas y la propia viuda de José Monge a colaborar a las voces. &laqno;Ha sido un orgullo contar con ellas», comenta Yolanda. &laqno;Para mí, Camarón ha sido y siempre será el número uno, la máxima expresión del flamenco gitano que se canta en Cádiz».

Un bolero, por favor. Sabanitas blanas, pinzas de maera ha sido registrado junto a músicos de los ignorados Tabletom y de Maita Vende Cá, el mayor grupo de flamenco pop del momento, que ponen el compás a composiciones de autores como el veterano Vicente Castro Parrita, Antonio Otero, Daniel Gallego (que firma el bolero Siento: "Me encanta Luis Miguel y pedí que me compusieran uno", confiesa Yolanda) y Javier Blanco, autor de Sálvame, pieza a medio camino entre Isla de San Fernando y Rio que constituye el momento más estimulante del disco.
Queda por saber si Yolanda aprobará en directo: "Llevo tantos años en esto que no me da miedo, aunque sí respeto. Tengo muchas ganas y grupo propio, y ya hemos comenzado a ensayar de cara a la gira que comenzaremos a finales de mes. Empezamos el 26 en Barcelona y después hay cosas ya firmadas para tocar con Raimundo Amador y Ketama".