Haciendo camino. La Dimensión Latina fue probablemente la orquesta que inició en Venezuela el frenesí salsero que años atrás había aparecido en Nueva York. Fue en 1975 cuando Óscar forma parte de la presentación en esta memorable formación. Formación de vida turbulenta por donde pasará el antiguo miembro del Gran Combo de Puerto Rico, Andy Montañez. Compone canciones como Llorarás o Sin tu cariño y realizan versiones de Saquito, Ignacio Piñeiro, Tite Curet Alonso, Bobby Capó o el Cantares de Machado bajo el paraguas de la adaptación de Serrat. Todo ello destilando ­en las grabaciones que conozco de ellos­ sensibilidad, emoción y energía. Una auténtica reunión de lujo en la que nuestro caballero tocaba el bajo y daba con sus compañeros un encanto especial que les hizo imprescindibles en cualquier celebración dentro de la capital venezolana.
Después de La Dimensión Latina, crea una orquesta que se llamará La Salsa Mayor, caracterizada por la combinación de trompetas y trombones. Se lanzó a una salsa que se encontraba mucho más cercana a la innovación y a los ricos giros que se manejaban preferentemente en Puerto Rico. Esta etapa ­menos conocida que la de Dimensión Latina­ le presenta realizando canciones personales como Que cosa tan linda, mientras en el repertorio se aúnan composiciones de Marcelino Guerra 'Rapindey' (Sandunguera), Miguel Matamoros, el borinqueño Rafael Hernández o el mexicano Agustín Lara.
Y si se dice que no hay dos sin tres, el aprendizaje de Óscar antes de su carrera en solitario se completó con La Crítica, confirmación de sus anteriores aventuras. Miguel Matamoros o Miguelito Valdés seguían estando en el repertorio y nuestro personaje pedía protagonizar su carrera sin apoyarse en formación alguna. Dimensión Latina, Salsa Mayor y La Crítica pasaban a la historia.

   En solitario. Desde comienzos de los ochenta, asume un papel estelar y va abandonando a su compañero de baile, el contrabajo, para evolucionar libre, tanto que en ocasiones el espacio escénico se le queda pequeño y no duda en trepar por las estructuras metálicas que sostienen los focos, sin detener un instante su frenético danzar. Cuando el montuno ­la improvisación habitual de los soneros con el coro de fondo­ rompe, él vive su momento de gloria dejando que su verbo improvisador se adueñe del espectáculo. Esta facilidad creativa hace que en directo ­en las décadas de los ochenta y noventa­ sea mucho más apreciado que en disco, aún cuando realice grabaciones apreciables.

Desde hace unos años se ha convertido en un habitual de los escenarios españoles. Su figura enorme se ha granjeado la simpatía del público español. Equiparado en versión masculina a Celia Cruz, su referencia es habitual e insustituible en su género. "¿Celia? Esa es nuestra reina. La debemos mirar todos con amor, sin egoismo.Para nosotros, ella es nuestro estandarte".
Bailarín impenitente que ha registrado canciones con Celia pero también ­por ejemplo­ con la brasileña Elba Ramalho, es un fiera sobre las tablas y tiene una capacidad camaleónica para marcarse cumbias en Colombia, merengues en Santo Domingo e incluso soltarse por rancheras en México D.F. "Interpreto de todo un poco para que el público se sienta cómodo, bien.Hay gente a la que no le gusta la salsa, puede que prefiera un cha-cha-chá, un pasodoble, algún tema de jazz latino o una ranchera. Todo eso lo llevo yo a la tarima, lo internacional me ha llevado a eso". Enamorado de la música cubana ­se siente un cubano más­ sus bigotes y su potencia escénica encierran otra de las grandezas que hablan el mismo idioma.

http://www.festivales.aragon.net/ainsa99/grupos99/oscar.htm Página dedicada a Óscar D'León con motivo de su participación en la pasada edición del Festival Internacional de MúsicaCastillo de Aínsa