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-¿Cómo se os ocurre todo
esto?
-Llevábamos mucho tiempo amenazando con un disco de blues.
Incluso hemos llegado a grabar tres canciones en discos anteriores
tituladas La historia del blues. Lo que pasa es que el asunto
se ha ido retrasando. De alguna manera, era una idea que estaba
ahí desde el 83, cuando fuimos a Memphis a grabar Policlínico
miserable con Joe Hardy.
-¿Cuánto hay de fábula y cuánto
de verdad en la historia de Jack Griffin?
Prácticamente todo es verdad, porque lo que contamos es
la historia de la música americana y de muchos personajes
concretos, gente que hizo música desde los años
20 hasta ahora. Griffin es un personaje que resume esa evolución
musical, que nos hace describir una suerte de viaje, de road
movie, por Estados Unidos. El recorrido describe una cruz que
da pie a toda esa leyenda de pactos con el diablo que siempre
ha acompañado al blues.
-Sorprende que, para grabar un disco tan riguroso, no os hayáis
ido a Memphis.
Sí, nos sorprende hasta a nosotros, pero en eso ha tenido
mucho que ver la logística. Cada tema de este disco es
un mundo, y necesitábamos músicos que nos echasen
una mano a los vientos, guitarras y demás. Al margen de
los costes, nos apetecía tocar con gente de aquí.
No es lo mismo trabajar con alguien a quien admiras y estrechas
la mano que con un amigo al que preguntas por su novia.
-¿Sois conscientes de que habéis hecho un disco
muy poco comercial?
Totalmente. No entra dentro de ningún esquema, pero, por
otra parte, cada una de las músicas que tocamos fue en
su momento lo más popular, tanto el dixieland como el
blues de Chicago o el funk tipo Sly Stone. Es una suma anticomercial
de comercialidades históricas. Quizás se aparta
algo el tema a lo Captain Beefheart, aunque la California lisérgica
también estuvo muy de moda.
-Y todo esto, después de la apertura y el cachondeo
de 'Sesión vermú'.
Tienes razón, en Sesión vermú hicimos lo
que nos apetecía y aquí había un plan general
para contar una historia. Pero, por otro lado, en cada una de
estas canciones ha habido mucha más libertad. Cuando tocas
en plan Dr Feelgood, AC/DC o Kinks, estás más limitado.
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