La banda catalana presenta la festiva fusión sin fronteras de su segundo disco, 'Postrof'

J. OLARTE.

El nombre improbable del grupo y de su primer disco (Vafalungo) aparecieron hace seis años pintados en un muro de La Garriga. Esas formas de expresión popular, absorbidas y adoptadas como carta de presentación, dicen mucho sobre el carácter de los Dusminguet, abierto y plural comando rítmico formado en ese pueblo barcelonés que defiende el libre tráfico de sonidos, sabores, colores y culturas.
De acuerdo con su procedencia, Joan Garriga (voz y acordeón), Martí Vilardebó (batería) y Dani Portabella (guitarra), núcleo central de este banda permeable a músicos brasileños, argentinos, colombianos, dominicanos o magrebíes, reivindica la verbena popular, la pachanga y baile sin fronteras. Quede claro que, aunque Dusminguet puedan caer en lugares comunes del buen rollito, no hablamos del dichoso mestizaje, término sobado hasta la saciedad que ha servido como coartada a todo tipo de pastiches atolondrados y de indocumentados. El batera Martí pone las cosas en su sitio: "Nosotros preferimos hablar de 'pachanga jonda'. Lo del mestizaje es una etiqueta comercial que ya no significa nada. Nosotros hemos caído en ese saco, pero somos una banda del pueblo y para el pueblo".