IGNACIO FAULÍN.
Madrid, 1985. Tierno Galván es el alcalde de la
capital del reino y en el Parque de Camoens actúan se celebran
las fiestas de San Isidro desde Radio Futura a The Smiths, captados
estos últimos para el espacio televisivo La edad de oro. Recuerdo
nítidamente a una exaltada jovencita que a voz en grito
pregonaba en la noche: "Éste es el zapato de Morrisey".
¿Lo guardará en una estantería casera como en el 'Planet
Hollywood' neoyorquino la cazadora que Robert de Niro exhibía en
Taxi driver? El caso es que aquel día había visitado la oficina
del sello discográfico Nuevos Medios, ese que fundara el bueno de
Mario Pacheco y que será estandarte de lo que él denominará
"los jóvenes flamencos". Pone en mis manos el primer LP
de Ketama
con atractiva portada firmada por Ceesepe y un single que presenta
en su carátula, fotografía del propio Mario, la formación
original: Juan Carmona, José Soto "Sorderita" y Ray Heredia.
Me advierte: "Son gente de familias muy flamencas. Sus melodías
son sutiles y tienen más que ver con el jazz que con el rock, el
flamenco de corte moderno por excelencia". El disco estaba producido
por Teo Cardalda y colaboraba el que fuera también miembro de Golpes
Bajos, Pablo Novoa. Temas como Vacío o el que daba nombre al grupo
dejaban entrever una fresca combinación de jóvenes sabores.
1 de diciembre de 1995. En la butaca de un teatro rememoro todo lo anterior
mientras escucho a una banda incandescente, una máquina de ritmo
que funde Brasil, Cuba, España y algún otro punto del planeta
con maestría. Es el año en que ha aparecido De akí
a Ketama, la grabación en directo que les acerca a todos los públicos.
Atrás quedan diez años de constancia, paciencia y cambios
en la formación. Una formación emblemática de la música
popular española en el mundo y que aquella noche me hace evocar lo
que, por entonces, escribiría el periodista Manuel de la Fuente tras
verles también en vivo: "Mientras en Europa y en el mundo
ondean nuevas banderas, se rehacen viejos muros y fronteras o mueren cientos
de personas por un escudo de más o menos, los músicos de medio
planeta parecen empeñados en lo contrario: en la universalidad, el
internacionalismo y la integración. Tal vez, como decía León
Felipe, un día, cuando el hombre sea libre, la política será
una canción. Mientras, conciertos como el de Ketama son una buena
política".
Pop de "akí". Si
hubiera que hablar de un pop español que tenga sus raíces
asentadas en los sonidos aflamencados los más exportables del
país con aromas de otras latitudes, hablaríamos de ellos
como uno de los mejores grupos de las dos últimas décadas
de siglo. Trascienden el flamenco dinastías como los Sordera
o los Habichuela para hacer una música de fusión que
encandila muy a menudo. Como escribió José Manuel Gamboa:
"Pacheco se fió de unos flamencos de casta que querían
cantar, en plena 'movida' madrileña, letras alejadas del contenido
carcelario al uso y tratamiento pop. El sueño industrial del show-business
norteamericano consiste en encontrar el artista capaz de realizar el cruce,
el 'crossover'. El truco es muy sencillo: se capta a alguien con una audiencia
concreta y se le pone a hacer otra cosa que da más dinero. A Ketama
tanto en sentido artístico como crematístico le
ha salido bien la jugada. Ha costado tiempo, más de una década.
Todo parece de película pero la realidad es que si Juan, su hermano
Antonio Carmona y el primo José Miguel son hoy lo que son es porque
crecieron con las guitarras de Juan y Pepe Habichuela".
Sus dos primeros discos Ketama y La pipa de kif reflejan un mundo
natural de jóvenes gitanos criados en el flamenco que también
escuchan otras cosas. En el segundo, Chupendi o una composición de
Vicente Soto hermano cantaor de Joselito son ejemplos de un acento
flamenquísimo juvenil, aquello que Mario Pacheco definió como
"una música demasiado bella para ser ignorada".
Songhai su tercera entrega es algo bien diferente. Coproducción
de Nuevos Medios y el sello británico Hannibal, presenta el encuentro
alabado por los medios especializados del combo madrileño
con el músico, de Mali, Toumani Diabate y el contrabajista Danny
Thompson. Mágico encuentro hispanoárabe que además
contaba con la rumba Vente pa Madrid, un clásico en su repertorio
que ya entusiasmaba en 1988.
Definiendo un estilo. Polygram
les ficha, debutando con Y es ke me han kambiao los tiempos. Buena producción,
sonido más caliente "Loko" que a la larga sea
la fórmula del éxito. Ese 1990, Antonio Carmona junto
a José Miguel han ido entrando en el grupo del que salió años
atrás Ray Heredia canta a dúo en el excelente disco de
Aurora titulado Besos de caramelo. La canción De repente (composición
del venezolano Aldemaro Romero) refleja también el embrujo y el encanto
del sonido Ketama. Es una de mis canciones de la década e ideal cuando
se está enamorado.
En 1991 participan en el disco Delirios ibéricos del portugués
Râo Kyao y Pa gente con alma será la despedida se dice
que quiere buscar sonidos flamencos más puros de José
Soto. Ésta es una grabación donde predomina lo rumbero y lo
salsero como clara referencia. Se abre con De la Isla a las Antillas del
que José Miguel me comentaba entonces: "No hay día
que no nos levantemos sin escuchar a Camarón falleció
ese año o Celia Cruz, con la que quisimos y no pudimos grabar
el tema". Antonio colabora en el disco El amor después del
amor del argentino Fito Páez.
El arte de lo invisible les presenta ya en trío, participan en el
disco homenaje a Antonio Vega para en 1994 realizar la segunda parte de
Songhai. Toumani Diabate y "Sorderita" se unen en la ocasión
para bordar una memorable entrega la veo más compacta incluso
que la primera con temas como De Jerez a Mali, Sute Monebo o Pozo del
deseo.
Pon Ketama en tu vida. 1995
será un año que el grupo siempre recuerde. Su compañía
les graba un directo entre amigos, un disco que recoja los temas más
memorables de su discografía. Con una banda muy bien engrasada lejos
de la desnudez y el tono casi naif del comienzo nadie podía
resistirse ante aquel repertorio esculpido con ardor. De akí a Ketama
supuso el auténtico boom del grupo, una bola de nieve que comenzó
en la primavera de aquel año y llegó hasta finales de 1996:
casi medio millón de copias y veinte meses de vértigo. Con
más medios destilando lo realizado en años anteriores
el mundo entró al trapo en el universo de los Carmona. El delirio
con canciones que tenían algunos años de vida, Antonio Carmona
elegido hombre más guapo del año y Josemi se disculpaba al
autor de estas líneas innecesariamente: "Aunque ahora tengamos
mucho éxito no olvidamos el flamenquito. Que lo sepas». De
hecho, aprovechan su éxito para rendir homenajes a sus progenitores,
Juan y Pepe Habichuela. El primero los define así: &laqno;Antonio
es el showman, José Miguel el músico y Juan el flamenco".
Están muy activos: el panegírico discográfico Serrat...
eres único, la banda sonora de El efecto mariposa (en 1991 habían
intervenido en la de Amo tu cama rica), colaboración con el argentino
Diego Torres, en el primer disco de la cantautora Inma Serrano, en produccciones
de Disney, en el tributo latino a Queen, en Flamenco de Carlos Saura...
La Charanga Habanera desde Cuba interpreta No estamos locos
y ellos visitarán la isla demostrando su poderío más
adelante.
Tras la tempestad llega Konfusión (1997), quince canciones nuevas
que les hace pasar con notable la reválida del triunfo. El disco
no es nuevo flamenco ni viejo ni flamenco del siglo XXI. Se trata de música
popular pop construido con maderas nobles procedentes de Andalucía
y del Magreb, de África y América del Sur, de Madrid y Nueva
York. Por el estudio pasaron el uruguayo Jorge Drexler, los cubanos Gema
y Pavel o el enorme argelino Khaled. De él dijeron: "Estábamos
como espeluznados, era como oir al Chocalete legendario cantaor
en un zoco. Además, iba muy "caló", con camisa roja
y mucho oro".
Son simplemente tres músicos urbanos que no han olvidado sus raíces
pero que han tenido demasiadas vivencias para dejarse encerrar en tradiciones
ancestrales que respetan y cultivan en privado o en discos-grabaciones paralelas
conviene escuchar Sabor Ketama (1998) mientras Antonio debutó
como actor en Go for gold y D. Juan Habichuela se siente acompañado
por todos ellos en su disco de 1999.
Suelen manifestar que sudan no es extraño a la hora de
confeccionar letras y que esa no es su mejor faceta. Bueno, han demostrado
con creces encajar historias en la música como guantes de seda en
manos exquisitas.
Creo que soy fan de ellos.
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