IGNACIO FAULÍN.
"Saben, que curioso, como son las cosas en esta
vida. Cuando escribí la canción originalmente me dijeron en
la compañía que la canción no iba a tener éxito
porque era larga. Imagínense que hubiera hecho esta gente si hubieran
sido los editores de Don Quijote. Hubiera salido un pasquín. ¡Oye
Cervantes, chico, quítale hojas a eso que está muy grueso!
La parte de la Dulcinea me la dejas ahí. A la gente le gusta eso.
Sancho Panza... ¿Quién quiere leer un gordo? Quita ese tipo
de ahí. Pon un tipo que se parezca a Tony Curtis y a lo mejor hablamos
entonces. Pedro Navaja, señoras y señores".
Es la introducción a su tema más carismático toda
una historia áspera en el Nueva York hispano que vio la luz discográfica
en 1977 en el disco en directo que grabó a finales de los ochenta.
Una introducción inteligente, hermosa que introduce para defender
una canción genial que Fania (su sello durante años) no veía
nada clara esa mención al clásico de Cervantes que me
desbarata con su acento y oportunidad.
Suelo manifestar que no soy mitómano, que no tengo tampoco ídolos
de fuerte calado emocional. Bueno, eso es lo que digo. Cuando conocí
a Rubén
fue todo un hallazgo. Brillantez textual, rítmica de la Gran Manzana
adornada en español, temática cotidiana que me llegaba muy
fuerte ¡Qué bien me sabían hasta los tópicos
y el panfleto cuando los interpretaba Blades! que al otro lado del
Atlántico denominaban salsa consciente. Crónicas hispanoamericanas
que supusieron una contribución sonora muy vital cuando concluían
los setenta y que tenían una reciprocidad aquí con las canciones
de ese gran creador llamado Gato Pérez.
Me ha conseguido emocionar muchísimas veces tantas como grandes
luminarias del rock dando un sabor especial a mi discoteca y ocasionando
que ésta se agrandara buscando el universo afrocaribeño. Después
comprobé que Blades y Willie Colón estaban casi solitos en
aquello dar/procurar textos diferentes, con mensaje al mundo salsero. Ahora
escucho al colombiano, residente en París, Yuri Buenaventura y me
entusiasma que siga la vía de nuestro intérprete como lo hiciera
también Juan Luis Guerra o Tite Curet Alonso.
Por sus canciones pasan borrachos irredentos, jesuitas asesinados, reivindicaciones
populares nacionales y continentales, recuerdos infantiles, matones de barrio,
dudas amorosas... Todo ello en una larga carrera de treinta años
que ha dado muchos frutos en forma de memorables canciones. |