"Ahorita yo hago tex-mex, no más"


IGNACIO FAULÍN.

Son ya veinte ­lo puedo asegurar­ los temas que lleva tocados en forma de "bises" y no todos los días tiene uno la oportunidad de ver una cosa igual. Estamos en un teatro la primavera de 1993 pero, qué quieren que les diga, parece que estemos asistiendo al cumplimiento de peticiones musicales en un local abarrotado de San Antonio (Texas), donde nuestro hombre nació en 1939. Renovando continuamente sus latas de cerveza, el respetable disfruta mientra el acordeón ruge y el conjunto echa chispas.
"La quiero dar las gracias a todo este continente, a toda España que nos ha apoyado bastante con esa gente tan linda que tienen. Ojalá que nos veamos muy pronto".
Son las plabras finales que Leonardo "Flaco Jiménez" me dirije una hora antes, aproximadamente, del concierto. Palabras clásicas, rituales de un artista que habla español con gracia pero denotando cierta dificultad. Confieso que el personaje me atrae como representante fundamental de un sonido, el tex-mex o la música fronteriza entre el estado de Texas y el vecino México separadas por el río Bravo. Siento cierta emoción cuando charlo con él y me recuerda un disco en directo ­grabado en Londres (1984)­ donde combina español e inglés con personal encanto.

"En mi casa hablamos los dos idiomas aunque vivamos en la english society. Hay enseñanza bilingüe y eso es muy bueno".

De casta le viene. Flaco aprendió a tocar el acordeón mirando a su padre, el legendario Santiago Jiménez Sr., uno de los pioneros de la música de conjunto tejana en los años treinta junto a Narciso Martínez. La palabra conjunto se utiliza con doble significado bien diferente. De un lado, se refiere a los grupos musicales característicos del tex-mex, con el acordeón y el bajo sexto como instrumentos fundamentales. Por otra parte, se aplica ­música de conjunto­ al estilo sonoro que ejecuta.
Cuando cumplió siete años, nuestro hombre tocaba ya en público con su progenitor. A los dieciocho, como miembro de Los Caporales, registra su primer disco y D.Santiago le pone el sobrenombre de "Flaco" por lo delgado que estaba.

"Nací con el acordeón en las manos y tuve la suerte de tener un padre como el que he tenido. A pesar de su muerte ­ha dicho­ somos compañeros de música y somos de la misma familia. Para mí sigue siendo el rey".
Tomó el camino de la música de conjunto y ­situado en el sur de EEUU­ entremezclaba en su repertorio temas tradicionales como corridos o polkas junto a dosis de pop, rock, country o rythm and blues. Su música festiva y su frescura en la concepción no pasaron desapercibidas. Se unió a otro mago de la música fronteriza ­Doug Sham­ y juntos fueron a New York tocando con Bob Dylan y Dr. John allá por 1964. A comienzos de los setenta, Ry Cooder le oye en una emisora y le invitará a participar en su disco Chicken Skin music, ir con él de gira y registrar otros discos como Show time o momentos en la banda sonora de The border. Ry le saco de su circuito habitual y le acercó al mundo del rock.

"Fue mi teacher, me enseño muchas maneras de tocar el acordeón. Me abrió la puertas en EEUU e internacionalizó mi música".