Acordeón universal. Los años ochenta le presentan en plena madurez. Recorriendo discos como Tex-mex breakdown ­donde podemos escucharle interpretar El rancho grande, Cielito lindo, La Mojadita o El pantalón blue jean­ el mencionado disco en directo San Antonio Sound y Ay te dejo en San Antonio, disco este último al que daba título una vieja canción de su padre y por el que logrará el primero de sus tres premios Grammy. Grabaciones excelsas llenas de vitalidad, ritmo, diversión, letras picaronas y machistas en ocasiones ­como el blues y la rumba sin ir más lejos­ aderezando historias de frontera que unen lo "azteca y lo tejano" como él manifiesta.
No compone prácticamente temas propios ­ha manifestado que la causa es no tener la habilidad suficiente o dedicar el tiempo necesario­ mientras se embarca en un proyecto nuevo, un supergrupo tejano: Texas Tornados.
Los últimos ochenta y primeros noventa asisten a la embriagadora fusión de sabiduría musicales que cuatro veteranos tejanos imprimen a sus temas. Doug Sham, Augie Meyers, Freddie Fender (llamado realmente Baldemar Huerta) y nuestro Flaco abordan country, rock and roll y boleros rancheros con autoridad y poniendo las cosas en su sitio dentro de unas grabaciones muy recomendables.
El segundo Grammy ,por cierto, lo conseguirá con el grupo por la "mejor interpretación mexicano-americana".
Flaco Jiménez es pura vida, señores y señoras. Su nómina de colaboraciones es inmensa como la de su discografía, casi imposible de recorrer en su totalidad. El vaquero Dwight Yoakam, Linda Ronstadt, Los Lobos, The Mavericks, John Hiatt, Bryan Ferry, Los Fabulosos Cadillacs, Javier Vargas y un largo etcétera han contado con sus manos. Se ha convertido en el emblema de un sonido, su principal embajador, tópico/realidad donde los haya. The Rolling Stones le llamaron para Voodoo Lounge y uno vascos llamados Oskorri gozaron de su presencia. "No los recuerdo a todos, he trabajado con infinidad de artistas. Les agradezco la llamada porque me dieron la mano y la oportunidad de participar. Me regocijo por haber estado con estralles grandes, estrellas que están para brillar. He trabajado con muchos europeos que no recuerdo su nombre hasta que te envían el cassette o el CD a tu casa. Ha sido una familia musical".
Los noventa le han traído a España casi anualmente (a veces acompañado de su hijo David) granjeándole la admiración de mucha gente. De Partners ­disco con artistas invitados anglosajones­ a la colaboración con la orquesta sinfónica de su San Antonio, escucharle es amarle y los pies ya se mueven.
Su vida en San Antonio. "Me levanto muy temprano, a las seis de la mañana. Ayudo a mi mujer, ya que tengo aún una niña ­lo contaba en 1996­ que va a la escuela y hay que preparala. Por mi edad prefiero levantarme temprano para no fallar a nadie. También hay tiempo para juntarse con los amigos y hacer una jam. Pero la mayor parte del tiempo estoy fuera de casa trabajando con el grupo. Por eso cuando vuelvo para la mayor parte del tiempo en casa, porque tengo responsabilidades, estoy casado y tengo ocho de familia. También cocino si hace falta. Hago bien el arroz, los tacos de picadillo, me defiendo".