Ejército
voluntario
Redacción Logroño
La Media Maratón de La Rioja comenzó
el viernes por la tarde para los voluntarios de la
A.D. Loyola. Este equipo atlético presta su
apoyo técnico a la organización de la
prueba desde hace más de diez años.
Ya el viernes por la tarde comenzaron
a dejar vallas en cada cruce o tramo complicado por
donde discurrió la carrera, y situaron cerca
de 300 vallas en El Espolón. Ayer la jornada
comenzó muy pronto para ellos. Desde primera
hora de la mañana un buen número de
voluntarios se dio cita en Miguel Villanueva para
situar un lineal de vallas sobre la acera del céntrico
paseo logroñés; luego, a medida que
se iba desalojando la zona azul de Miguel Villanueva
iban colocando otro lineal de vallas en la delimitación
de la calzada y los aparcamientos.
Cuando concluyeron su trabajo
dispusieron de apenas dos horas de descanso y a primera
hora de la tarde ya estaban de nuevo en la que iba
a ser la línea de llegada de la prueba. Su
primera misión allí fue levantar las
torres que señalan la meta. A partir de ese
momento comenzó su despliegue por el resto
de la ciudad.
Mientras unos distribuían
ds centenares de conos de señalización
por diversos tramos del circuito, otros encintaban
algunos metros del recorrido, pero el momento clave
llegó en torno a las 19.30 horas. Cuando faltaban
30 minutos para que comenzara la carrera, a lo largo
de los ocho kilómetros de los que consta el
circuito estaban distribuidos cerca de 80 voluntarios
del Loyola-Mavyal. Esperaban el momento del corte
al tráfico del circuito para, entonces sí,
tomar la calle. Cuando los coches dejaron el asfalto
fue el momento de que las vallas y la cinta cerraran
cualquier posibilidad de error para los corredores.
Durante la carrera, un ejército
de voluntarios se colocó estratégicamente
para intentar que nadie ni nada entorpeciera el paso
de los corredores. En cada esquina o cruce se veían
las llamativas camisetas verdes que ayer portaban
los voluntarios del Loyola. En sus puestos permanecieron
hasta que pasó por delante el último
corredor. Entonces se unieron al convoy que con un
camión iba recogiendo las vallas del circuito
y abriéndolo al tráfico. Cuando el reloj
de El Espolón señaló la medianoche,
apenas quedaban huellas de la Media Maratón.
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