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El calor pasó factura. / E. Del Río |
Los riojanos
sufrieron con un recorrido nuevo «que engañaba»
y contra un calor «inhumano» por las calles
de Logroño
PABLO ÁLVAREZ. /Logroño
«Muy fastidao, muy fastidao», se declaraba
José Ángel Bravo. El primer riojano
en cruzar la meta, en novena posición, resumía
lo que todos pensaban: entre la temperatura y las
subidas del circuito, la media maratón parecía
entera. Tanto era, que el veterano corredor –«con
45 años, por si alguno se siente con ganas
de empezar tarde»– ni notó que
el recorrido era distinto. «Yo la verdad es
que no sabía ni por dónde iba».
Tras él entró Pablo González,
un ponferradino riojanizado. «Ha sido duro,
el calor hace mucha mella y muscularmente nos ha destrozado».
Así, González no estaba nada contento
con ese 1.14 en el que paró el crono. «Hace
quince días hice en San Sebastián 1.09;
no estoy contento, esperaba ganar por lo menos el
autonómico, pero ahí estaba Bravo, que
parece que no pasan los años por él».
Conrado Vitores fue el primer logroñés
en llegar, en el puesto duodécimo. Y llegaba
proponiendo. «Aparte de cambio de recorrido
se podría hacer cambio de hora a por la mañana».
Porque, explicaba «esto es inhumano».
«Hemos estado ahí luchando, y al final
he sido primer logroñés; pero que todo
el mundo sepa que detrás hay un equipo, que
no sólo es una persona».
Y así fueron llegando los riojanos. Luchando
contra el calor y el recorrido, admirados con las
marcas de los primeros. Como ese 1.2.48 de Joseph:
«Buff... corre mucho», resumía
Vitores. |