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| 13. Infligir un castigo a quien infringe la norma | ||
La voz infligir es uno de los muchos cultismos adoptados por el castellano en el siglo XIX; procede del latín infligere, que tenía, entre otras acepciones, las de 'golpear, herir, causar un daño' y parece ser que llegó al castellano por intermedio del francés infliger 'imponer un castigo'; de ahí que en nuestra lengua, como consigna el diccionario académico, signifique "Hablando de daños, causarlos, y de castigos, imponerlos", (un procedimiento con el que, por cierto, lejos de la habitual definición, nos ilumina acerca de los contextos en que suele utilizarse). Pero esta voz culta, de escaso uso en el habla estándar, se presta a confusiones, tanto en la pronunciación como en lo escrito, y así en cierta crónica de un partido de pelota se enfatiza que una pareja "ha *inflingido una severa derrota a la pareja contraria"; claro que aún es más grave el que en una sesuda publicación acerca de la época medieval riojana se deslizase "la humillación *infringida" por el rey castellano Alfonso VIII al navarro Sancho VI al arrebatarle, entre otras, las plazas de Cerezo, Grañón y Navarrete. El error del primer ejemplo se explica por la extensión del sonido nasal -n- que cierra el prefijo in- a la sílaba siguiente, haciendo así infligir > *inflingir; pero este fenómeno fonético se ve favorecido sin duda por la confusión, flagrante en la segunda frase, con otro verbo culto, infringir, también adaptado en el siglo XIX desde el latín infringere 'romper, quebrantar' (derivado de frangere) y bastante usual para aludir al incumplimiento de promesas, órdenes, leyes, etc. Al cruzarse en la mente del usuario los dos verbos, no es nada infrecuente que nos tropecemos con normas *infligidas, derrotas *infringidas, heridas *inflingidas. Acaso pueda ponerse orden en este maremágnum, si atendemos a que la voz infligir presenta la misma raíz que afligir y que produce aflicción, pues alude siempre a golpes, castigos, humillación o derrota; en cuanto a infringir se relaciona con infracción, infractor, pertenecen a su familia léxica también voces como fractura, frágil, y alude siempre al quebrantamiento de normas, leyes, órdenes. El hecho de que las infracciones sean origen de más de una aflicción no debe ser tenido en cuenta en una tesitura como ésta, si no queremos infringir las normas lingüísticas. |
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