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| 62. ¿Perdurarán los álbumes? | ||
¿Por qué se considera incorrecta la expresión plural *álbunes?. Pregunta envenenada que a veces me plantean mis alumnos; y no la tildo de envenenada porque hallar la respuesta normativa sea arduo; según la norma, para formar el plural de álbum basta con añadirle la marca -es, igual que de balcón hacemos balcones, y a pesar de que esta norma no se sigue en referéndum por ejemplo. El problema estriba en si verdaderamente la palabra en singular es álbum y no *álbun. Nos hallamos ante un latinismo, introducido en español en el siglo XIX (la primera documentación que Corominas ofrece de esta voz corresponde a la obra de nuestro paisano, Bretón de los Herreros) desde el francés o el alemán; aludía a un libro con las hojas en blanco, significado heredero del que ya tuvo en latín esta concreción del adjetivo albus ‘blanco’, dado que en la lengua del Lacio album designaba la tabla o encerado en que los funcionarios proclamaban los edictos. Pero se cruzan en el uso de este latinismo dos normas: una, la escrita, según la cual estos préstamos mantienen inalterada la forma que ofrecen en la lengua originaria; así escribimos currículum, referéndum, vademécum, por no acudir sino a ejemplos próximos al que nos ocupa. Otra, la oral, nos hace ver que en castellano la -m final en pocos casos se pronuncia como tal [m], sino que más comúnmente se asemeja a la [n]. De hecho, ninguna palabra patrimonial castellana presenta -m final conservada desde el latín; lo que explica, además, que, a pesar de que la forma más cercana al hebreo sea Abraham, Adam, escribamos (no sólo pronunciemos) estos nombres propios habitual y normativamente Abrahán, Adán; de este último hacemos un uso adjetivo, significando ‘hombre desaliñado, sucio o haraposo’, y decimos Ésos están hechos unos adanes, y no unos *adames. Igualmente, son más habituales harén-harenes, Jerusalén, aunque la forma prístina sea harem, Jerusalem. Vemos así que en unos pocos casos ha triunfado definitivamente la norma oral frente a la escrita. Y ahora volvamos al quid de la pregunta: ¿por qué, si pronunciamos más habitual y generalmente [álbun], hemos de seguir escribiendo álbum y hacer el plural álbumes y no *álbunes?; ¿por qué no adoptar la misma solución que en Adán, harén? (la pregunta vale también para móden-módenes, pronunciación común del acrónimo inglés módem ‘aparato modulador-demodulador de frecuencia’). Que cada cual, a la vista de los datos ofrecidos dé su respuesta; a mí no me cabe duda de que los álbunes seguirán usándose y admirándose. |
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