Volver 63. Las efemérides son muchas

Parece como si existiese entre los hablantes una tendencia irrefrenable a universalizar la alternancia de número singular y plural, de modo que nos permita distinguir entre una "realidad" y varias.

Es cierto que nuestra lengua nos permite ofrecer ejemplos suficientes para afirmar de inmediato que esta alternancia no es absoluta. Basta con observar lo que ocurre con palabras como hambre o comicios, con las cuales no podemos en buen español utilizar *hambres o *comicio.

Pero, como digo, los hablantes deseamos cubrir lo que a nuestro juicio son lagunas entorpecedoras para la expresión, y creamos aquello que consideramos necesario y echamos de menos. Esto es lo que ha ocurrido con efemérides, palabra culta tomada en préstamo del griego a través del latín, que designa "sucesos notables ocurridos en la fecha de que se trata en años anteriores" Es palabra que no tenía, según la norma, singular, y por tanto se consideraban anómalas frases como efeméride que estamos celebrando"

Pero a los hablantes les resultaba extraño que no pudiera utilizarse en singular, y ello ha llevado a la innovación. Ha ocurrido el mismo fenómeno con alicates, tinieblas y otras muchas palabras, y está ocurriendo ahora mismo con gafas, pues comienzan a escucharse frases como "déjame tu gafa", lo que augura la extensión de la nueva alternancia.

El uso, en todos estos casos, impone su fuerza. La Real Academia, con buen criterio, ha aceptado ya la expresión efeméride, que se acomoda perfectamente al sistema gramatical y que permite designar el "acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario" y también la "conmemoración de ese aniversario" Así aparece ya recogido en la última edición de su Diccionario.


VolverSubir

Prólogo · Fe de autoría · Bibliografía · Índice analítico · Volver · Página Inicial