Volver 73. ¿Duplicaciones innecesarias?

Que también en el lenguaje desempeña un papel importante la economía es algo que en esta columna se ha sustentado en múltiples ocasiones; sin embargo, al mismo tiempo, hemos dicho que son muchos los usos lingüísticos que parecen contradecir esa búsqueda de la brevedad. Uno de ellos es la duplicación de los complementos verbales, es decir, el hecho de que, como puede verse en la frase "A él no le importará", reiteramos la referencia mediante dos unidades que señalan al mismo elemento y funcionan exactamente igual desde el punto de vista gramatical. De hecho, si elidiésemos el primer segmento, la frase quedaría impecable: "no le importará" ¿Acaso estamos ante un derroche improcedente?

Para responder con más seguridad, probemos a eliminar, en el mismo ejemplo, le; veremos que nos suena extrañamente la frase "*A él no importará" Al comprobar este hecho, muchos gramáticos consideran obligatorias las dos unidades cuando el complemento precede al verbo: "A tu hermano no lo he visto desde hace tiempo" / "*A tu hermano no he visto desde hace tiempo"; fenómeno que no presenta la misma frecuencia cuando el complemento va detrás: "no he visto a tu hermano desde hace tiempo" Hay quien afirma que esta reiteración obedece a que el orden habitual en la sintaxis española es sujeto + verbo + complementos, y que, si se rompe este orden, ha de buscarse una compensación repitiendo ciertas unidades, para que el receptor, el oyente o lector, no quede desorientado; hay quien ve en ello la intención de evitar ambigüedades. Ambas explicaciones parecen verosímiles; pero es fácil observar que incluso cuando la frase mantiene ese orden tendemos a repetir la referencia: "El Calahorra le perdió el miedo al partido; le avisaremos a usted cuando llegue el momento; les comunicaré a tus padres la noticia"; notemos, de paso, que seguiría siendo extraña la secuencia "*no importará a él" del ejemplo inicial aunque respondiese a ese orden "natural"

Lo que puede asegurarse es que este fenómeno resulta aún más perceptible en el habla coloquial, menos sometida a las reglas: "Ya lo sabes de sobra que no puedo asistir; me lo figuraba que no ibas a avisar", y parece que el uso se ha intensificado en los últimos tiempos. Aunque no nos parezca sintácticamente pertinente, imprescindible, se está convirtiendo en generalizado y habitual.


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