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| 74. Otra duplicación innecesaria | ||
Hablábamos hace unas semanas de la duplicación pronominal y de su expansión en el habla coloquial; hoy comentaremos otro fenómeno sintáctico muy cercano a aquél, puesto que también supone duplicar las unidades pronominales. En la frase "Mañana te devolveré el dinero que me has prestado", podemos observar cómo el pronombre relativo que está señalando hacia el sustantivo dinero (para evitar su repetición, decían las gramáticas tradicionales) al tiempo que desempeña una función sintáctica, la de implemento del verbo has prestado; podríamos sustituir dicho pronombre diciendo "el cual me has prestado" Pero, ¿qué ocurriría si dijésemos "el cual tú me *lo has prestado"?. Evidentemente estaríamos usando dos pronombres de modo innecesario, ya que lo y el cual señalarían al mismo elemento, el dinero, y desempeñarían idéntica función sintáctica; innecesario y hasta malsonante, ya que no está en consonancia con los hábitos lingüísticos más extendidos y aceptados. Sin embargo, podríamos traer a colación un sinnúmero de ejemplos del siguiente tenor: "Era una pregunta que ella nunca se *la había hecho; es nombre de mujer que también *lo hallamos en otras documentaciones; aquí encuentras gente que jamás *la vuelves a ver" He de hacer constar que sólo la última frase citada se ha recogido de viva voz y presenta otra anomalía de uso que en nueva ocasión habremos de comentar; los otros dos ejemplos pertenecen a un texto literario y a un trabajo de investigación lingüística respectivamente. No estamos, por tanto, ante algo que pueda tildarse simplemente de vulgar o esporádico. Algunos gramáticos han hecho notar la antigüedad de su uso, citando textos de nuestro llamado "Siglo de Oro"; sirva como prueba éste de Saavedra Fajardo: "pero hay costumbres que todos las reprueban" Acaso, dicen, se desea evitar la ambigüedad producida por un que invariable, añadiendo en la frase otro pronombre como la, lo, las, los para mayor seguridad de que el mensaje sea comprensible. No vamos a negar que ésta es una posible explicación, pero el fenómeno no se produce en todos los casos de uso del relativo que, y, además, ello se resolvería utilizando otros pronombres relativos, como el cual sin necesidad de recurrir a la reiteración. Tenemos que hablar de nuevo de una sobrecarga de información en el enunciado, de un lastre desmesurado, favorecido quizá por la colocación del relativo, necesariamente antepuesto al verbo que complementa. |
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