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| 78. El queísmo, arraigado | ||
Al menos los días 26 de marzo y 7 de mayo de 1995, una conocida entidad bancaria insertó en este periódico toda una página de información publicitaria en la que aparecía una relación de pensionistas afortunados en un sorteo bajo el siguiente epígrafe: *Clientes que les ha correspondido un viaje a Benidorm para dos personas. Este ejemplo evidencia lo arraigado que se encuentra el fenómeno lingüístico que denominamos queísmo1. El queísmo consiste en la inmovilización sintáctica del relativo que, es decir, en comenzar una oración de relativo por un que solitario, omitiéndole las preposiciones que, en su caso, por su función deben anteponérsele. En español, toda una serie de funciones sintácticas se expresa mediante nombres forzosamente introducidos por una preposición. Pues bien, el pronombre relativo está sujeto a las mismas normas sintácticas generales que el nombre y, por lo tanto, a igual función le corresponde igual preposición. En nuestro ejemplo bancario, el "que", por funcionar como objeto indirecto, debió haber ido precedido de la preposición a. Y, si así se hubiera hecho, no habría sido necesario el "les" siguiente cuya presencia pleonástica no hace sino denunciar lo anómalo de la construcción. Así pues, en lugar de *Clientes que les ha correspondido... debió haberse escrito Clientes a (los) que ha correspondido... Tomemos conciencia de que escribir *Es poco el tiempo que dispongo (sin de) o *Me dieron un regalo que no sé qué hacer con él (sin con) o *Por la carretera que fuimos había poco tráfico (sin por) equivale a desbarrar con *Dispongo poco tiempo, *No sé qué hacer el regalo con él o *Fuimos la carretera, respectivamente. Por su abundante uso, se tolera más este fenómeno cuando que funciona como complemento circunstancial de tiempo (Aquel año que fuimos a Granada) y cuando la preposición omitida ante que es la misma del antecedente (Pienso ir más veces con los compañeros que estuvimos ayer). No obstante, al menos en la escritura, siempre es recomendable la preposición. Por cierto, la entidad bancaria en cuestión se percató de ese error (no, en cambio, de otro), puesto que en una información similar del 28 de mayo corrigió: Clientes perceptores de nóminas a los que les ha correspondido un viaje a Brasil para dos personas. Nobleza obliga y de sabios es rectificar. |
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