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| 80. Réquiem por cuyo | ||
Suele decirse que "de desagradecidos está el mundo lleno" La ingratitud no sólo se manifiesta hacia las personas, sino también hacia la lengua. Hay palabras a las que, tras acreditar su utilidad casi imprescindible durante siglos, se niega el pan y la sal sin agradecerles siquiera los evidentes servicios prestados. Una de ellas es cuyo, voz ya atestiguada en Gonzalo de Berceo. Se define este vocablo como "relativo posesivo" Por su condición de relativo, se refiere siempre a un sustantivo que le presta su significado léxico y que, por ir delante de él, se denomina "antecedente"; por esa misma condición funciona, además, como nexo introductor de subordinadas. Como posesivo que es, indica que lo significado por el sustantivo al que precede, con el que concuerda en género y número, pertenece a su antecedente; de ahí que cuyo equivalga a "del cual", "de la cual", "de lo cual", "de los cuales" o "de las cuales" Pongamos un ejemplo clarificador: en He comprado un periódico cuyas páginas manchan mucho el antecedente es "periódico", y "cuyas" (equivalente aquí a "del cual") introduce la subordinada adjetiva "cuyas páginas manchan mucho" e indica que las páginas pertenecen al periódico, que se trata de sus páginas. Es evidente, pues, la gran utilidad idiomática de cuyo por su capacidad de síntesis y por su polivalencia. Pues bien, a pesar de estas valiosísimas cualidades, en los últimos tiempos ha caído en desgracia: hoy por hoy está absolutamente desterrado de la lengua oral y sólo goza de cierto predicamento en la escritura culta. ¡Que Dios se apiade de tanto cuyicida! Para rellenar el hueco que deja vocablo tan socorrido, se recurre a dos palabras: el valor de relativo se encomienda a un anómalo *que incorrectamente despojado de su función sintáctica propia, mientras que el de posesivo se encarga, claro está, a los adjetivos posesivos (casi siempre a su): *He comprado un periódico que sus páginas manchan mucho, o *Se trata de un jugador que su manía es el regate... Por la concurrencia habitual de los términos *que su, a esta horrenda construcción se le da el nombre de quesuismo. Me parece que se rehúye este relativo por considerarlo demasiado "fino" ¡Qué gran error sacrificar la utilidad, la concisión y la corrección en aras de tiquismiquis falsamente antielitistas! Sea por lo que fuere, las campanas de nuestro idioma convocan hoy a un réquiem por cuyo. Ojalá entonemos pronto aleluyas de resurrección. Ojalá. |
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