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| 90. Cómo apostarse sin apostar | ||
"Los integristas argelinos degollan a 21 personas" era parte del titular de una noticia distribuida hace pocos días por la Agencia EFE, aunque no sabría decir a ciencia cierta si fue la Agencia la responsable de que se deslizara una forma tan incorrecta como *degollan o fue el diario el que intituló la noticia y, en consecuencia, el autor de tamaño desaguisado, ya que en el texto posterior sólo aparecía la expresión pasiva "fueron degolladas" Hay que reconocer que los tropiezos contra el obstáculo de las irregularidades verbales no son muy frecuentes, aunque ocurran de vez en cuando; en este caso la caída es menos disculpable, ya que se cuenta con el apoyo que ofrece el sustantivo degüello, el cual indica claramente la necesidad de sustituir la -o- por -ue- en las formas rizotónicas de los presentes: degüello, -as, -a, -an; degüelle, etc. Mayor problema es el que ofrece el verbo apostar, ya que en realidad habría que empezar por decir que estamos ante dos verbos diferentes, homónimos, aun a pesar de que, erróneamente, el diccionario académico ofrece una sola entrada para las dos formas: el primero, con el significado de ‘hacer una apuesta’, está documentado en castellano desde 1570, y es un verbo irregular, que presenta los mismos fenómenos fonéticos que el verbo degollar citado antes; y así, dice un refrán: "No fíes ni porfíes; ni apuestes ni desafíes" El segundo, con el significado de ‘poner una persona en un lugar’, sólo está documentado en castellano desde el siglo XIX, imitando al francés poster de igual significado, y no presenta tales irregularidades, por lo que consecuentemente se dirá "Apóstate tú aquí y que él se aposte más allá" Pero, tanto en la caza mayor como en la pesca se habla del puesto como el espacio físico en el que a uno le corresponde ejercitar tales actividades venatorias o piscatorias, por lo que no es extraño que alguien, al relatar sus hazañas en tales parcelas, diga que todos se *apuestan en lugares estratégicos y resulta difícil hallar un buen puesto. A pesar de que disculpemos el batacazo lingüístico, no está de más que hagamos una llamada de atención para no tropezar en la misma piedra. |
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