Volver 91. Suelo y sol en asolar

Casi tocamos ya el umbral del verano. De nuevo volveremos a lamentarnos de la devastación de los incendios e, indefectiblemente, volveremos a leer y a oír cómo se conjuga mal el verbo asolar, quizá el más socorrido, en los medios de comunicación, de los que la lengua ofrece para expresar los efectos de las catástrofes naturales.

El DRAE recoge dos verbos asolar : asolar <1, que define como "Destruir, arruinar, arrasar", y asolar 2, al que asigna el significado de "Secar los campos, o echar a perder sus frutos, el calor, una sequía, etcétera" Los daños que describe el segundo suelen ser parciales y se refieren sólo a las cosechas agrícolas, mientras que los estragos a que alude el primero tienen proporciones catastróficas que pueden afectar no sólo a la agricultura, sino a la ecología o a la vida del ciudadano.

Asolar 1 proviene de assolare, que en latín significa 'derribar', es decir, 'tirar por el suelo, echar por tierra', ya que era un derivado de solu(m) 'suelo'. La o breve latina (la de solu(m) lo era), cuando se pronunciaba tónica, en su evolución al castellano se convierte en el diptongo ue. Por eso, de la misma manera que, frente a suelo, el español presenta solar o solariego, el verbo asolar 1 ofrece formas con -sue- y formas con -so-. Se mantiene la -o- en aquellos casos en que ésta sea átona (asoláis, asolaban, asolará...); por el contrario, en las formas en las que el acento debería recaer sobre esta vocal (si existiera) se produce su sustitución por -ue-: asuelo, asuelas, asuela, asuelan, asuele, asueles, asuele y asuelen. Se trata, pues, de un verbo de irregularidad leve que se conjuga como acordar.

Asolar 2, en cambio, es un derivado de sol, cuya -o- etimológica era larga; por esa razón no llamamos *suel en español al astro rey ni este derivado de su nombre —asolar 2— presenta diptongación en ninguna de sus formas flexivas. Constituye, por lo tanto, un verbo regular que se conjuga como asomar.

Así pues, encierran incorrección frases como las de estos titulares periodísticos: *Un nuevo incendio asola cinco hectáreas en la sierra de Ezcaray (4-9-'94); *Las lluvias torrenciales asolan Estados Unidos (12-1-'95). Debió haberse escrito "asuela" y "asuelan" respectivamente.

Que nuestros campos no se asolen y, sobre todo, que no nos asuele catástrofe alguna. Pero, si tal ocurriera, no asolemos también nuestro idioma, porque, al menos, nos quedará la palabra.


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