Volver 100. Enteros si bien informados

*El Instituto Nacional de Meteorología informa que... , *Tengo el honor de informar a usted que..., *Debemos informarles que... ¡Hay que ver cuánto *se informa algo!

Suele decirse que la información es poder y, efectivamente, lo es, porque a quien no la posee le falta algo (se encuentra, pues, en inferioridad de condiciones); y es que sin ella las personas no estamos enteras; por eso, cuando la recibimos, decimos que nos enteramos.

En tal sentido se orienta el significado etimológico, plenamente vigente, del verbo informar : ‘formar, completar, enterar, perfeccionar a alguien dándole a conocer lo que ignoraba’. En coherencia con su significado, reclama la siguiente construcción sintáctica: su objeto directo debe referirse a la persona receptora del mensaje, mientras que éste se expresa con un complemento verbal precedido por las preposiciones de (la más frecuente), sobre o acerca de; o sea, informamos a alguien de (o sobre o acerca de) algo.

Informar no es, pues, sinónimo de comunicar, transmitir, manifestar o notificar. Estos rigen una estructura sintáctica diferente: el objeto directo se refiere al mensaje, mientras que la persona receptora está representada en el objeto indirecto; es decir, comunicamos algo a alguien. Sí podemos asociarlo, por el contrario, a instruir, orientar o poner al corriente (Ponme al corriente de lo ocurrido equivale, efectivamente, a Infórmame de lo ocurrido ).

Las diferencias entre estos dos grupos de verbos aparecen diáfanas en su versión pasiva: decimos que alguien ha sido informado de algo, pero que algo le ha sido comunicado a alguien y no que *algo le ha sido informado a alguien ni que *alguien ha sido comunicado de algo. Lo que demuestra que las personas son las informadas y los mensajes, los comunicados.

Cuando éstos se expresan con sustantivos o pronombres, informar suele usarse bien (Nos informarán de los resultados, Aún no han informado de eso ), lo que tendría que servirnos de patrón y guía. Pero, cuando la información adquiere la forma de una proposición completiva introducida por la conjunción que, cada vez con más frecuencia se omite la preposición de que debería precederla; por lo que parece claro que el error se comete para evitar un inexistente dequeísmo, es decir, por ultraantidequeísmo.

Espero que el Instituto Nacional de Meteorología nos informe de que disfrutaremos del tiempo deseado, que alguien siga teniendo el honor de informarnos de que algo bueno nos ha sonreído y que todos ustedes se hayan informado bien de que ninguno de estos de que constituye dequeísmo. Si así lo han entendido y obran en consecuencia, se sentirán más enteros y, quizá, más poderosos.


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