Volver 109. ¿Frases a censurar?

Pocas construcciones sintácticas han sido blanco de tantos ataques por parte de los puristas de nuestra lengua como la que se observa en la siguiente frase, pronunciada por un conocido personaje pocos días ha: en este tema hay muchos puntos a meditar. Seguramente dicha expresión apenas causó asombro lingüístico en los oyentes ni en los lectores de los diarios que recogían literalmente tales declaraciones al día siguiente: estamos ya acostumbrados a oír cantidad a pagar, modelos a imitar, cuestiones a resolver, y otras muchas semejantes a éstas.

La "docta Academia" afirmaba tajantemente en su Esbozo para una nueva gramática: "A fin de evitar que tales construcciones se extiendan, todos los Congresos de las Academias de la Lengua Española han acordado censurarlas como exóticas y recomendar que se las combata en la enseñanza" Es de suponer que, a la vista de su triunfo en todo el ámbito hispánico, desaparezca en la próxima Gramática académica tal censura, acaso sustituida por alguna recomendación en favor de usos más tradicionales. El tildarlas de exóticas obedece a que, efectivamente, surgieron en el S. XVIII por imitación de otras francesas del tipo de maison à louer ‘casa para alquilar’, y se han extendido con mayor vigor desde comienzos de nuestro siglo. El mundo del comercio y la economía difundieron rápidamente ejemplos como total a pagar, cantidad a deducir, productos a devolver, etc., que en castellano expresaríamos con las preposiciones para, por o bien mediante una construcción de relativo: facturas por pagar, productos que se han de devolver o para devolver. Estas estructuras foráneas gozan de una gran simplicidad, lo cual favorece su aprendizaje y uso, aunque hay que reconocer su brutal retorcimiento sintáctico, ajeno a los esquemas tradicionales españoles.

¿Cabe poner límites a tal situación?. De hecho, la propia conciencia idiomática se los ha puesto: no se han aceptado construcciones del tipo de máquinas *a escribir, aparato *a grabar, sino únicamente aquellas en las que el sustantivo implicado es complemento directo del verbo regido. Pero, a ver quién convence a un jefe de prensa de que en lugar de personas a convocar y orden del día a seguir es mejor decir personas que han de ser convocadas, orden del día que ha de seguirse; o al técnico de fútbol que hace una lista de jugadores a fichar que la cambie por una de jugadores que se han de fichar, y así sucesivamente. Ello explica que algunos gramáticos hayan ido moderando su rechazo a estos usos y que otros los acepten como algo generalizado y arraigado.


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