|
||
| 114. Las secuelas del dequeísmo | ||
|
El mes pasado expliqué los conceptos de dequeísmo y de ultracorrección. El artículo de hoy presupone el conocimiento de ambos, ya que trata de las ultracorrecciones, muy actuales por cierto, cometidas en la lucha contra el dequeísmo. Muchos hablantes y no pocos escribidores, al reconocerse dequeístas, adoptan una actitud radical y extrema: cortan por lo sano suprimiendo la preposición de cada vez que precede a que; sin miramientos, como inexpertos aprendices de sacamuelas, extirpan toda de de todo de que sin detenerse a examinar si tal preposición está sana o cariada. Con tan drástica cirugía, sin duda se erradica todo asomo de dequeísmo, pero a costa de mutilar de paso muchas estructuras sintácticas del español. Los continuos No cabe duda *que... , Estoy convencido *que..., Nos hemos enterado *que... que oímos y leemos a todas horas reclaman a gritos su de amputada. Por tratarse de un antidequeísmo pasado de rosca, propongo llamar a este fenómeno ultraantidequeísmo2. Perdido el respeto por de, ¿por qué perdonar la vida a las demás preposiciones en iguales circunstancias? Y en eso está también nuestro hablante y escribidor medio actual: en lanzarse, como desaforado "Terminator", al exterminio de cualquier otra preposición que ose ponerse delante de la conjunción que. Los crecientes Confío *que..., Me conformo *que..., Apuesto *que no, (sin sus respectivas en, con y a necesarias), etc. así parecen confirmarlo. Por tratarse de una secuela sobrevenida muy semejante a la anterior, pero no propiamente antidequeísta por no estar implicada de, sugiero denominarla parantidequeísmo2. Al lector desorientado le recomiendo el siguiente ejercicio: sustituya la proposición completiva que introduce que por el demostrativo eso y observe el resultado; si percibe que la preposición de está de más, la estructura en cuestión era dequeísta; si la nueva construcción le disuena por echar de menos de u otra preposición, es que la primera constituía ultraantidequeísmo o parantidequeísmo, respectivamente. Mediante este sencillo procedimiento descubrirá, por ejemplo, que Opino *de que vamos a ganar encierra dequeísmo; Me di cuenta *que no estabas, ultraantidequeísmo; y Estoy de acuerdo *que los pitidos molestan, parantidequeísmo. Y es que a usted no se le ocurriría decir en su lugar Opino *de eso, Me di cuenta *eso ni Estoy de acuerdo *eso , sino Opino eso, Me di cuenta de eso y Estoy de acuerdo en (o con) eso. Confío en que estas líneas le iluminen para separar el trigo de la cizaña. 2 Ver nota 1 en el artículo 78. |
||
|
||