Volver 126. Sea usted de los que piensan

Acabo de oír en la televisión a un máximo gobernante: *"Yo fui de los que más batallé para conseguirlo" ¿Le suena a usted bien esta frase? ¿Cambiaría quizá "batallé" por batalló ?, ¿o, tal vez, por batallaron ? ¿Y cómo suele decir usted?: ¿acaso *"Yo soy de los que pienso...", *"Tú eres de las que piensas...", *"Él es uno de los que piensa...", *"Vosotras sois de las que pensáis..."? Ordenemos tanto pensamiento.

El quid del asunto está en la pareja /los que/ (o /las que/) -común a todas estas construcciones-, dado que funciona como sujeto en la proposición de relativo que introduce. La luz en la cuestión nos la proporciona el artículo (los o las), ya que éste, de acuerdo con su origen, indica siempre tercera persona: por eso, como norma general, todo sujeto que lo contiene impone a su verbo la tercera persona ("Los pajaritos cantan, las nubes se levantan") y, por eso, no podemos decir en español *la yo, *el tú, *los nosotros, *las vosotras. De que, en este caso, estamos tratando de la tercera persona, y del plural, constituye buena prueba la posibilidad de sustituir toda la proposición de relativo implicada por un pronombre personal o demostrativo con esos rasgos gramaticales y no por ningún otro: Yo fui de aquéllos, Tú eres de ésas, Él es uno de ellos, Vosotras sois de ellas, y no *Yo fui de mí, *Tú eres de ti, o *Vosotras sois de vosotras.

Por lo tanto, nuestros pensantes los que / las que (también el batallador) revelan tercera persona del plural y, puesto que funcionan como sujeto, deben imponer a su verbo, por imperativo de la concordancia, esas señas. Desde el punto de vista lógico, las secuencias de nuestros ejemplos */los que más batallé/, */los que piensa/ o */las que pensáis/ desafinan tanto como*Los pájaros canté, *Tus tíos ha llegado o *Los aviones voláis.

Lo que ocurre en esos giros es que la presencia expresa (o implícita en la forma del verbo ser) del pronombre personal, sujeto de la oración, sobrepone su entidad en el hablante de tal modo, que su protagonismo se prolonga inundando la vecina proposición de relativo (en la que, sin embargo, ahora sólo es un elemento semántico diluido en el grupo representado por los que / las que). Tal sucede también en otras estructuras sintácticas semejantes tan frecuentes como *Yo soy el que te llamé, *Tú eres la que lo dijiste, *Vosotros fuisteis quienes insististeis, donde la concordancia reclama, respectivamente, llamó, dijo e insistieron. En uno y otro caso la psicología obnubila la lógica.

No conviene abusar de estas versiones de la fórmula enfática para no hinchar el lenguaje (Yo soy de los que piensan equivale al sencillo Pienso). Pero, cuando piense en ellas, no permita que se nuble su razón: sea usted de los que piensan.


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