HISTORIA
EL VOTO

Reflejos de nuestra historia

Las Fiestas de San Bernabé respetan las tradiciones marcadas por el Voto de 1521, tras la liberación de la ciudad del asedio francés

A. ARTEAGA

Las fiestas de San Bernabé están llenas de símbolos. Basadas en un hecho histórico, estas celebraciones se han ido llenando de reminiscencias tradicionales que se suceden estos dos días. El documento nacido del Voto de San Bernabé recoge los detalles de la festividad «para siempre jamás». En estas 'instrucciones festivas', se contempla, por ejemplo, la colocación de un arco triunfal en cada una de las puertas de la ciudad. De esta tradición queda uno de los arcos, el que se coloca en la entrada de Portales, como símbolo de la puerta de Erbentia. Por él transcurre la procesión de Vísperas con la imagen de San Bernabé en andas. Antiguamente, eran los labradores los encargados de portar la imagen del santo, después lo fueron las principales personas de la capital y, más tarde, los clérigos y frailes. En 1709 se encargó la tarea a los hijos de los regidores nacidos en Logroño y, en la actualidad la labor es desarrollada por los peñistas.

En esta procesión el alcalde de la ciudad cumple otra de las tradiciones establecidas, los banderazos: uno en el arco de San Bernabé, otro en el Hospital de La Rioja, donde estaba la puerta de San Francisco, y el último en la Puerta del Revellín. Esta última puerta, la del Arco del Revellín, es la única que sigue en pie de las murallas que rodeaban Logroño y también se alza como símbolo de la ciudad. Frente a esta construcción del siglo XII, conocida como Puerta del Camino, Puerta de Carlos V y Puerta Nueva a lo largo de la historia, se celebra la degustación del pan, pez y vino, en referencia al Sitio de Logroño de 1521. La Cofradía del Pez cumple cada año este rito con las mismas palabras que hace casi quinientos años. El cofrade ofrece al alcalde los peces diciendo: «Reciba vuestra merced esta ofrenda que os hace en nombre de la ciudad la Cofradía del Pez». Y el alcalde responde: «Tomo del pan, del pez y del vino, que son a la vez concreción del carácter logroñés, porque el pez es vuestro esfuerzo, el vino vuestra alegría y el pan vuestra bondad». Cuenta la historia que, durante los dieciocho días que duró el asedio, el único alimento al que tenían acceso los logroñeses eran los peces del Ebro y se respeta incluso el tipo de pescado, que debe ser un ciprínido, carpa, barbo o madrila.

El pendón
La bandera de Logroño, protagonista en la procesión y en todos los actos que conmemoran las festividades, también tiene su simbología. La cruz roja en forma de aspa, conocida como la de San Andrés porque el santo fue mártir en una cruz de estas características, quedó oficialmente reconocida en el siglo XVIII y aparece en muchos blasones de la comunidad autónoma. La tradición cuenta que esta cruz fue colocada en la enseña logroñesa por concesión del rey Fernando III El Santo, con motivo de la ayuda de los logroñeses para la toma de la ciudad de baeza en 1227. Después, Carlos I concedía las tres flores de Lis que conforman el escudo de la ciudad en reconocimiento al valor de los logroñeses durante el sitio francés a la ciudad.

LOS SÍMBOLOS
Voto de San Bernabé: Es el documento que recoge la forma en la que deben celebrarse las fiestas.
Arco de San Bernabé: Representa la puerta de Erbentia, una de las tres de la ciudad.
Banderazos: El alcalde recorre en procesión los lugares donde estaban las tres puertas.
Pan, pez y vino: Conmemora el Sitio de Logroño, en el que los logroñeses se alimentaron de peces del Ebro.
Pendón: El aspa de la bandera representa la cruz de San Andrés.
Escudo: Las flores de Lis fueron concedidas por Carlos I por el valor de los logroñeses durante el sitio francés de 1521.

EL ARCO
Novios y buena suerte
Mitos y supersticiones bajo el Arco de San Bernabé

Algunos afirman que es necesario pasar tres veces por debajo de la verde puerta que se coloca en la cabecera de la Erbentia (actyal calle Portales) para ser afortunado en amores. Otros dicen que lo que hay que hacer es pasar bajo él a la pata coja para que dicha fortuna se traslade hasta el altar y se convierta en boda. Y es que el Arco de San Bernabé, además del valor simbólico que tiene en la ciudad en estas fiestas, ha desbordado la fantasía popular y se ha convertido en una especie de manantial de ritos y magias que algunos creen y pregonan casi a pies juntilllas.

Otra versión del mismo encanto es que para conseguir un deseo lo que hay que hacer es caminar bajo el arco conteniendo la respiración. Pero hay más, ya que la tradición popular señala que los novios tienen que pasar por debajo del arco para que consigna la mayor de las dichas en su futuro matrimonio y felicidad con los hijos que el destino les depare. Sea como fuere, el caso es que el arco de San Bernabé es uno de los principales iconos de lasfiestas del patrón de la ciudad y casi ningún logroñés puede resitir pasar bajo él o llevarse consigo una hojita de boj como recuerdo de unas fiestas que todos los años nos recuerdan nuestro origen como ciudad.


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