EN CIFRAS Historia: Hay testimonio escrito de su existencia desde los años 30. Miembros: 26 de número, 3 de mérito y 9 honorarios. Vacantes actuales: Tres.
"NO HABRÍA FIESTA SIN NOSOTROS"
El cofrade mayor de la Cofradía del Pez, Eduardo Mato, reivindica el papel fundamental de la asociación en la recuperación de San Bernabé E. Ojeda Cofrade mayor de la Cofradía del Pez por tercer año consecutivo, Eduardo Mato puede presumir de ser uno de los miembros con mayor vinculación a la asociación logroñesa. No en vano, antes que él, sus tíos y padres no sólo pertenecieron a ella, sino que participaron en su fundación. «En total, soy miembro de la Cofradía del Pez desde hace 46 años», asegura Mato. Una dilatada experiencia en las fiestas bernabeas que le hace asegurar que la asociación ha sido un elemento clave en la recuperación con nuevo brío de la tradición del 11 de junio. «Si no fuera por nosotros, las fiestas estarían muertas», reivindica. Simbología y amor por la ciudad de Logroño se alían en la Cofradía del Pez, cuya configuración nace de un complejo entramado de guarismos. Por una parte, la fecha ‘11 de junio de 1521’ -11 más 6, más 1, más 5, más 2, más 1- permite obtener el número 26, cifra que fija el máximo posible de cofrades de número. Actualmente, hay tres vacantes en este apartado. Por otra parte, hay tres cofrades de mérito y nueve honorarios. Al contrario de lo que pueda creerse, no es tan difícil formar parte de la cofradía. «Nosotros no hacemos distinción de clase, religión u orientación política; cualquier nacido en Logroño con afán por comprometerse con la fiesta puede ser miembro», afirma el cofrade mayor. Eso sí, a veces se puede tardar unos años en conseguirlo. El sistema de votación exige que el solicitante resulte electo por las tres cuartas partes de los cofrades en la primera ronda o por más de la mitad en una segunda. «Eso provoca que haya candidatos que han tenido que esperar quince años para ser cofrades», apunta Mato. De ahí, el cierto miedo de la asociación a que se presenten mujeres. En la actualidad, ninguna logroñesa ha presentado oficialmente su candidatura a la cofradía. «Por supuesto, no hay ningún problema para que lo hagan», asegura el cofrade mayor. «Hay muchas que ya nos ayudan en el reparto desde hace más años que muchos cofrades», recuerda. «Pero tememos que si se presentan y no reúnen los votos exigidos, la gente piense lo que no es», explica. Peces para todos Cordialidad y hermandad caracterizan, según su cofrade mayor, a la Cofradía del Pez logroñesa. Una entidad que adquiere todo su protagonismo durante estos días y, en concreto, en el acto central de las fiestas: el reparto de los peces, panes y vino. Un total de 80 personas participan en la distribución de las viandas cada 11 de junio. En total, 1.300 kilos de truchas (300 más que el año pasado) fritas con 300 litros de aceite, 20.000 panes, 4 barricas de vino y 5.500 jarros de barro se distribuirán desde los seis puntos de reparto dispuestos en el Arco del Revellín, 11 de junio y Calle Norte. Desde las 10 horas hasta que las raciones se terminen, la actividad será incesante para estos cofrades, que continúan esta mañana con una tradición de más con 70 años de historia. En aquellos primeros repartos en la calle Ruavieja, en la pequeña caseta que se instalaba después en la muralla del Revellín y hoy, en mostradores de 20 metros de largo, el pez reina en Logroño. Volver