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| CON
FUERZA .
Revuelta da los banderazos. /J. RODRÍGUEZ |
«SI
SON LOS ÚLTIMOS, HABRÁN
SIOD MUY FELICESs»
Más metido que nunca en su papel
institucional, el alcalde de Logroño,
Julio Revuelta, participó con entusiasmo
en la procesión de San Bernabé
y en los banderazos tradicionales del
arco, de los Cuatro Cantones y de El Revellín
. «Se trata del momento más
emocionante para cualquiera que sea el
alcalde de esta ciudad», reconocía
Julio Revuelta en el ágape posterior,
que se celebró en la sede del Ayuntamiento
de Logroño.
– ¿Ha sentido más
emoción que en otras ocasiones?
– El 11 de junio siempre es el día
más emocionante del año
para un alcalde porque produce una mezcla
de sentimientos, institucionales por un
lado, y por otro, el deseo íntimo
de que todo salga perfecto y la gente
disfrute. Pero este año, tiene
todo eso y además, representa el
punto final de una Corporación.
El hecho de poder compartir la fiesta
de San Bernabé con compañeros
con los que has convivido a diario en
los últimos cuatro años
le añade una emoción especial.
Creo que es un momento para la gratitud,
para olvidar las pequeñas rencillas
que hayamos podido tener y para dejar
a un lado los enfrentamientos.
– ¿Ha pensado, en
El Revellín, que podían
ser sus últimos banderazos?
– No. Pueden ser los últimos,
lo reconozco, pero no he pensado en ello.
En ese momento, me podían mis sentimientos
hacia la Corporación municipal.
En cualquier caso, pase lo que pase, si
son los últimos, habrán
sido unos banderazos muy felices.
– Este año, usted
ha recibido el cariño de los logroñeses
intensamente...
– Había más gente
que nunca y muchos salían de la
fila, de la procesión, para saludarme,
darme un beso, animarme o acercarme a
un niño. Quizá más
que en otras ocasiones, es cierto. No
podemos obviar la situación: a
lo mejor, dentro de una semana, la ciudad
tiene otro alcalde. Si yo tengo que volver
a ser alcalde, será un enorme honor.
Si no es así, tendré la
conciencia tranquila porque el trabajo
está bien hecho.
– Y si al final no es alcalde,
¿cuánto va a echar de menos
los banderazos?
– (Risas) Bueno, ese asunto vamos
a dejarlo. En cualquier caso, yo soy una
persona agradecida y feliz y si no lo
soy, estaré agradecido y feliz
por el orgullo que he sentido estos años.
– Además de a la
Corporación saliente, ha dedicado
sus banderazos al Estatuto de La Rioja
y a la paz. ¿Por qué?
– En otros años, era más
difícil encontrar dedicatorias,
pero en esta ocasión, parecían
claras. Logroño, como capital de
La Rioja, debe sumarse a las celebraciones
del Estatuto y por otra parte, la ruptura
de la tregua de ETA nos obliga a estar
unidos para lograr la paz. Todos tenemos
que arrimar el hombro y yo he querido
que la ciudad de Logroño empuje
por la paz. |
Julio
Revuelta vive con gran emoción los
que pueden ser sus últimos banderazosé
como alcalde de Logroño
A. SOTO /LOGROÑO
Por el 25 aniversario del Estatuto de Autonomía,
por la paz y por la Corporación municipal
que deja el Ayuntamiento después de
cuatro años de legislatura. Los banderazos
que el alcalde de Logroño, Julio Revuelta,
dedicó en el día de San Bernabé,
patrón de la ciudad, sonaron casi a
despedida porque serán sus últimos
como primer edil de la ciudad si el PSOE y
el PR sellan esta semana su pacto para gobernar
Logroño. Por eso, Revuelta quiso disfrutar
intensamente la procesión den honor
a San Bernabé. Y tras el último
banderazo en El Revellín su rostro
dejó entrever la emoción del
momento.
La misa de San Bernabé, oficiada por
el obispo Juan José Omella, sirvió
como punto de partida institucional a una
intensa jornada de recuerdo a los riojanos
que lucharon por la libertad de la ciudad
en el asedio de 1521. Precedidas por los gigantes
y cabezudos y por la Banda de Música
de Logroño, la imagen del santo y de
la Virgen de la Esperanza, patrona de Logroño,
partieron de la Concatedral de La Redonda
a mediodía. Encabezaba la delegación
Julio Revuelta, acompañado por el presidente
de La Rioja, Pedro Sanz, por los miembros
de la Corporación saliente y por otros
representantes de La Rioja, algunos de ellos
ataviados con los trajes regionales, como
las ‘populares’ Mar San Martín,
Ireane Ruiz y Esther Herranz (PP), Inmaculada
Sáenz e Inmaculada Ortega (PSOE) o
la tripleta de regionalistas más riojanitos,
Miguel González de Legarra, Ángel
Varea y Miguel Gómez Ijalba (PR).
El recorrido de la procesión fue el
habitual. Tras atravesar una repleta calle
Portales, Revuelta dio los primeros banderazos
bajo el arco de San Bernabé. «Se
lo dedicamos a nuestra querida La Rioja y
a nuestro Estatuto. ¡Viva San Bernabé
y viva Logroño!», proclamó
Revuelta, antes de continuar su camino por
Rodríguez Paterna. Ya en avenida de
Viana, las figuras de San Bernabé y
la Virgen de la Esperanza fueron bailadas
ante los enfermos del Hospital de La Rioja.
La marcha siguió por Marqués
de San Nicolás, otra vez con más
público que nunca. Como reconocía
el alcalde, quizá muchos se acercaron
para despedirse de él. Revuelta recibió
muestras de cariño de los vecinos.
«¡Estamos contigo!», «¡el
pueblo te ha elegido a ti!», «¡ánimo,
alcalde!», fueron algunas de ellas.
Eso sí, el concejal del PSOE Tomás
Santos, candidato a suceder a Revuelta, y
el regionalista Varea, el más solicitado
para las fotos y el que más autógrafos
firma, también recibieron su baño
de multitudes.
En la esquina de Marqués de San Nicolás
con Mercaderes (Cuatro Cantones), Revuelta
dedicó sus banderazos a la paz. «En
1521, la unidad vecinal nos hizo resistir
al asedio. Como entonces, ahora tenemos que
estar unidos», afirmó el alcalde.
Y un centenar de metros después, en
la plaza del Parlamento, los grupos de danzas
interpretaron la Jota de Logroño, el
obispo Omella bendijo los panes, los peces
y el vino y Julio Revuelta cruzó el
arco de El Revellín. «Los últimos
banderazos de este mandato van por los concejales
de la Corporación», afirmó,
antes de agitar, con más fuerza que
nunca, la enseña de la ciudad. ¿Por
última vez? Revuelta, con la emoción
en el rostro, y el resto de la procesión,
cogieron entonces su pan y su pez y emprendieron
camino a La Redonda, lugar donde el santo
y la Virgen descansarán hasta el año
que viene.
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