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| La
ofrenda floral en el Revellín volvió
a congregar a cientos de logroñeses.
/ ENRIQUE DEL RÍO |
REVUELTA
APELA CONTRA ETA A LA UNIDAD DE 1521
El alcalde de Logroño, Julio Revuelta,
apeló en la ofrenda de flores a
San Bernabé a «la unidad
de todos contra el asedio a la libertad
de las personas que hoy continúa
siendo protagonista en demasiados lugares
del mundo». Revuelta recordó
la «constatación de la triste
realidad esta misma semana del anuncio
de ruptura del alto el fuego» y
pidió aplicar contra el terrorismo
el mismo espíritu de «acción
conjunta de los logroñeses que
resultó clave para superar el sitio
de 1521».
El primer edil recordó que «a
escasos kilómetros de aquí
tenemos aún recientes las imágenes
de ciudadanos acosados y amenazados al
participar en unas elecciones democráticas
o de bárbaros e indiscriminados
atentados contra las personas en el aeropuerto
de Madrid». «Un asedio –añadió–
que los fanáticos del terror hacen
extensivo a cualquiera que no comparta
sus ideas». Por ello, insistió,
«actos como el que celebramos son
importantes porque, más allá
del relato y la leyenda, nos recuerdan
que el espíritu de colaboración
y solidaridad de 1521 mantiene vivo e
inalterable su valor».
El alcalde tuvo un recuerdo también
para «aquellas familias logroñesas
que atraviesan momentos de dificultad»
y se comprometió, en nombre de
toda la Corporación, a defender
los valores «libertad, equilibro,
y justicia social». |
Los
logroñeses, atentos a los detalles
sobre el futuro de la Alcaldía, respaldan
un año más la ofrenda de flores
al Santo
A. GIL LOGROÑO
Niños, instituciones, partidos políticos,
organizaciones sociales y deportivas, peñas,
grupos de danzas, la banda de música,
asociaciones vecinales, casas regionales...
homenajearon anoche a San Bernabé con
la ofrenda de flores en el Revellín.
El alcalde, Julio Revuelta, recibió
previamente a los niños representantes
de la ciudad, los 31 que luego depositaron
las flores ante el santo en la Muralla, y
la comitiva comenzó el desfile hasta
La Redonda para celebrar la víspera
del Sitio de Logroño.
De allí, al Revellín. El cortejo
estuvo respaldado por los logroñeses
a lo largo de Portales y Once de Junio, aunque
poco se hablaba de la heroica resistencia
de 1521. Sí, del sorprendente vuelco
liguero en el minuto noventa y también
del futuro de la Corporación municipal.
Logroño desconoce todavía su
alcalde y la simbología, poco de fiar,
tampoco deja muchos detalles. Se ofrecieron
muchas flores al Santo, pero pocas rosas,
el icono socialista. O los floristas no quieren
saber nada de pactos o el precio aconseja
otras especies. Quien sí llevó
un centro poblado de rosas rojas fue la Delegación
del Gobierno de España (¿casualidad?).
Los gestos
Algo más reveladores que las flores
son los gestos. El protocolo rodea al alcalde
del presidente regional, Pedro Sanz, y del
del Parlamento, José Ignacio Ceniceros,
mientras que sienta a los dos ediles del PR
al lado de los socialistas.
Acaba el discurso oficial y, tras las actuaciones,
la propia ofrenda. Concejales y dirigentes
del PSOE y del PR, casi juntos por exigencias
de la etiqueta, conversan, sonríen...
pero quien sabe si solo por protocolo. Pasa
la comitiva popular al lado de los corrillos,
con el presidente Sanz a la cabeza: miradas
al suelo, al cielo, al reloj... No hay saludo.
¡Esperen! Sí, Carlos Cuevas,
secretario general del PP, se da la mano y
conversa, como no, con Ángel Varea.
El edil no para. Bromea sobre su reciente
popularidad y una madre interrumpe con sus
dos ‘riojanitos’. «Por favor,
una foto, por si es usted el próximo
alcalde...». «Faltaría
más», asiente el edil.
Julio Revuelta, atascado en la salida, ha
perdido la comitiva de su partido. Se queda
con sus fieles, los concejales actuales, incluidos
los que perdieron las elecciones en el propio
partido antes del 27 de mayo, pero ningún
nuevo compañero.
Socialistas y regionalistas ya se han ido,
cada grupo por su lado, aunque por ahí
sigue Ángel Varea. Se acerca a un corrillo
de al lado del alcalde y busca su mirada.
Tras unos segundos –‘nia na nia
na nia’–, los ojos se encuentran
y se saludan. Escueta conversación,
pero caballerosidad no falta.
Por cierto, todo esto venía a que en
1521 un general francés, llamado Asparrot,
sitió la ciudad de Logroño y...
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