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San Bernabé 2007
TRADICIÓN
MUCHAS FLORES PERO ROSAS, LAS JUSTAS
SAN BERNABÉ
La ofrenda floral en el Revellín volvió a congregar a cientos de logroñeses. / ENRIQUE DEL RÍO
REVUELTA APELA CONTRA ETA A LA UNIDAD DE 1521

El alcalde de Logroño, Julio Revuelta, apeló en la ofrenda de flores a San Bernabé a «la unidad de todos contra el asedio a la libertad de las personas que hoy continúa siendo protagonista en demasiados lugares del mundo». Revuelta recordó la «constatación de la triste realidad esta misma semana del anuncio de ruptura del alto el fuego» y pidió aplicar contra el terrorismo el mismo espíritu de «acción conjunta de los logroñeses que resultó clave para superar el sitio de 1521».

El primer edil recordó que «a escasos kilómetros de aquí tenemos aún recientes las imágenes de ciudadanos acosados y amenazados al participar en unas elecciones democráticas o de bárbaros e indiscriminados atentados contra las personas en el aeropuerto de Madrid». «Un asedio –añadió– que los fanáticos del terror hacen extensivo a cualquiera que no comparta sus ideas». Por ello, insistió, «actos como el que celebramos son importantes porque, más allá del relato y la leyenda, nos recuerdan que el espíritu de colaboración y solidaridad de 1521 mantiene vivo e inalterable su valor».

El alcalde tuvo un recuerdo también para «aquellas familias logroñesas que atraviesan momentos de dificultad» y se comprometió, en nombre de toda la Corporación, a defender los valores «libertad, equilibro, y justicia social».

Los logroñeses, atentos a los detalles sobre el futuro de la Alcaldía, respaldan un año más la ofrenda de flores al Santo

A. GIL LOGROÑO

Niños, instituciones, partidos políticos, organizaciones sociales y deportivas, peñas, grupos de danzas, la banda de música, asociaciones vecinales, casas regionales... homenajearon anoche a San Bernabé con la ofrenda de flores en el Revellín. El alcalde, Julio Revuelta, recibió previamente a los niños representantes de la ciudad, los 31 que luego depositaron las flores ante el santo en la Muralla, y la comitiva comenzó el desfile hasta La Redonda para celebrar la víspera del Sitio de Logroño.

De allí, al Revellín. El cortejo estuvo respaldado por los logroñeses a lo largo de Portales y Once de Junio, aunque poco se hablaba de la heroica resistencia de 1521. Sí, del sorprendente vuelco liguero en el minuto noventa y también del futuro de la Corporación municipal.

Logroño desconoce todavía su alcalde y la simbología, poco de fiar, tampoco deja muchos detalles. Se ofrecieron muchas flores al Santo, pero pocas rosas, el icono socialista. O los floristas no quieren saber nada de pactos o el precio aconseja otras especies. Quien sí llevó un centro poblado de rosas rojas fue la Delegación del Gobierno de España (¿casualidad?).

Los gestos
Algo más reveladores que las flores son los gestos. El protocolo rodea al alcalde del presidente regional, Pedro Sanz, y del del Parlamento, José Ignacio Ceniceros, mientras que sienta a los dos ediles del PR al lado de los socialistas.

Acaba el discurso oficial y, tras las actuaciones, la propia ofrenda. Concejales y dirigentes del PSOE y del PR, casi juntos por exigencias de la etiqueta, conversan, sonríen... pero quien sabe si solo por protocolo. Pasa la comitiva popular al lado de los corrillos, con el presidente Sanz a la cabeza: miradas al suelo, al cielo, al reloj... No hay saludo. ¡Esperen! Sí, Carlos Cuevas, secretario general del PP, se da la mano y conversa, como no, con Ángel Varea. El edil no para. Bromea sobre su reciente popularidad y una madre interrumpe con sus dos ‘riojanitos’. «Por favor, una foto, por si es usted el próximo alcalde...». «Faltaría más», asiente el edil.

Julio Revuelta, atascado en la salida, ha perdido la comitiva de su partido. Se queda con sus fieles, los concejales actuales, incluidos los que perdieron las elecciones en el propio partido antes del 27 de mayo, pero ningún nuevo compañero.

Socialistas y regionalistas ya se han ido, cada grupo por su lado, aunque por ahí sigue Ángel Varea. Se acerca a un corrillo de al lado del alcalde y busca su mirada. Tras unos segundos –‘nia na nia na nia’–, los ojos se encuentran y se saludan. Escueta conversación, pero caballerosidad no falta.
Por cierto, todo esto venía a que en 1521 un general francés, llamado Asparrot, sitió la ciudad de Logroño y...

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