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| Julio
Revuelta, en un momento de la entrevista.
/ E. DEL RÍO |
«IMPORTANTE
ES QUÉ REPRESENTAS, NO QUIÉN
ERES»
– ¿Guarda muchos
jarritos?
– Uff, un montón... Nunca
me he marchado de Logroño en San
Bernabé. Podía estar fuera
en los años de la carrera, pero
nunca me he marchado en esas jornadas
de la ciudad y los guardo todos.
– Cree que estas fiestas
se viven también por las personas
de otras localidades de La Rioja
– Desde luego, ya que Logroño
no sólo es la capital de La Rioja
por título estatutario, si no por
cariño, por historia y por querencia.
A Logroño se la siente de una forma
muy especial en muchos lugares.
– ¿Va a vivir los
banderazos y la fiesta con una especial
inquietud al poder ser los últimos
como alcalde?
– Los actos de las fiestas no los
voy a vivir con ninguna inquietud porque
lo importante es lo que representa el
alcalde; el resto del tiempo, probablemente
sí... Es más, creo que los
momentos en los que no lleve la representación
como alcalde me darán para vivir
multitud de ideas y de sensaciones. Eso
sí, estoy totalmente seguro de
que en los actos institucionales será
mucho más palpable la figura del
alcalde que la de Julio Revuelta. Sin
duda lo importante es lo qué representas
y no quién eres, ni qué
te va a pasar...
– ¿Pero como persona
será muy difícil abstraerse
de todo lo que se va a concitar a su alrededor?
– Y como ser humano, después
de todos los actos tendré mis sensaciones,
mis pensamientos, que serán como
tengan que ser. Pero estoy absolutamente
convencido de que en ese momento estaré
a mis obligaciones y me acordaré
especialmente de la Corporación
porque ella es la representación
del pueblo y yo soy el alcalde, independientemente
de la circunstancia específica
en la que nos encontremos cada uno. Yo
creo que eso es lo que va a primar.
– ¿Son Corporación
el resto del año?
– Lo somos, lo que pasa que hay
momentos en los que se visualiza más.
Y ser Corporación el resto del
año quiere decir proponer y defender
tus ideas como las mejores para la ciudad
aunque unos pensemos unas cosas y otros,
cosas diferentes. Tan bueno e importante
es un papel como el otro, porque ser Corporación
no significa estar siempre de acuerdo
en todo. |
Julio
Revuelta reconoce lo especial de este San
Bernabé y subraya a estas fiestas por
su espíritu ciudadano
PABLO G. MANCHA
– ¿Cómo afronta
en estos momentos tan especiales la fiesta?
– Siempre hay que tener claro la importancia
que posee San Bernabé. Y eso es lo
que me mueve a mí cada año que
tengo que participar en ella. No podemos perder
de vista que estos días son un homenaje
a la ciudad y a sus habitantes y eso es lo
que ha de prevalecer como sentimiento único,
la forma en la que tengo que ser capaz de
trasmitir a los logroñeses la importancia
de nuestra identidad, de nuestros antepasados,
de los valores de la cordialidad y de la unidad
de las gentes, de la acción conjunta
de una ciudad que recordando su pasado busca
su futuro. Nada puede diluirlo ni interferirlo.
– ¿Se siente más
alcalde que nunca?
– Me siento igual de alcalde que siempre.
Y es así porque esa responsabilidad
que tengo hay que llevarla hasta las últimas
consecuencias. Y yo la he llevado siempre.
Cada vez que he tenido que representar a los
logroñeses en cualquier acto, pero
especialmente en los de las fiestas de San
Bernabé, me he sentido muy orgulloso
del honor y la responsabilidad de hacerlo.
– ¿Por qué son
éstas las fiestas que más le
gustan?
– Sin duda por su carácter. Son
las fiestas que más nos representan,
que más nos distinguen y que más
profundizan en nuestro corazón y nuestra
historia. El ambiente de San Mateo se puede
comparar con lo que se vive en otras ciudades,
con las fiestas de la Virgen Blanca de Vitoria
o con los sanfermines de Pamplona. Sin embargo,
no existen ningunas iguales a las de San Bernabé,
que identifican a Logroño hasta la
médula, hasta sus últimas raíces.
– Hay mucha gente en la ciudad
que piensa que usted se identifica con esta
fiesta por su propio carácter, por
su forma de ser...
– Algo de razón puede haber.
Decía Ortega que uno es uno y su circunstancia.
Pues yo soy como soy y tengo mi carácter
y mis formas de ver las cosas y me gusta más
el reposo, la hondura y el detalle que el
bullicio. Ahora, también reconozco
que esto último es muy sano y que soy
capaz de mezclarme entre el jolgorio y en
ambientes bulliciosos.
– El alcalde en estas fiestas
juega un papel muy especial
– El Voto de San Bernabé lo sitúa
en muchos actos como protagonista y desde
la perspectiva de alcalde es algo inigualable...
– ¿Se puede llegar a
sentir como una novia en la boda?
– Obviamente, desconozco lo que se siente
en ese momento al que se refiere. Pero sí
puedo decir que como alcalde se viven los
instantes más profundos del año,
porque cuando se interioriza el cargo en el
sentido de representar a todos los logroñeses
sin ninguna clase de distinción, con
un sentimiento único de ciudad, es
en estas fiestas. La verdad es que es muy
complicado describirlo con palabras; hay que
vivirlo. He tenido el honor de poderlo hacer
siete años y confieso que me parece
muy difícil explicar verbalmente el
cúmulo de sensaciones y sentimientos
que se agolpan durante esta jornada.
– ¿Es consciente de que hay muchos
ciudadanos que viven esos momentos también
con mucha emoción?
– Desde luego, ya que yo personalmente
los he vivido desde tres perspectivas diferentes.
Al principio, como un ciudadano más
que quería cumplir con todos los ritos:
desde hacer la cola en el pez hasta como espectador
para vivir la procesión o contemplar
los banderazos. Después, como miembro
de la Corporación, acompañando
a Manolo Sáinz y a José Luis
Bermejo y últimamente como alcalde.
Y tengo que decir que la Corporación
esos días está por encima de
las diferencias partidistas, somos todos los
representantes de los ciudadanos de Logroño.
Las tres perspectivas tienen elementos comunes
muy bellos y eso es lo que hace que sean momentos
inolvidables. Ahora, el hilo conductor siempre
es el mismo, la fiesta y el valor de la ciudad
de Logroño.
– ¿Cuál es el
espacio o el momento de la ciudad que más
le emociona?
– Eso lo tengo muy claro. El momento
cumbre es cuando doy los primeros banderazos
en el Arco. Antes se han celebrado las vísperas,
la evocación histórica, pero
parece que es como la preparación del
día grande. Después se celebra
la misa, pero el primer acto realmente significativo
y conmemorativo de todo lo que significa el
espíritu de San Bernabé son
esos primeros banderazos. Ojo, todos tienen
la misma importancia, pero para mí,
el enfrentarse a ese primer brindis y a ese
ondear la bandera significa algo realmente
simbólico. Luego, la gente toma las
ramas y guarda ese recuerdo... Ese momento
tiene muchas connotaciones. Hay que tener
en cuenta que los banderazos son como ese
refrendo que significa que un determinado
territorio es poseído y dominado por
sus ciudadanos. Venimos a decir algo así
como que este espacio es nuestro y es algo
libre: «Éste es un lugar con
sus puertas abiertas y al que puede venir
todo aquel que lo desee, pero para estar con
nosotros». Lo que prima en ese acto
son los sentimientos de libertad y de apertura,
de posesión por parte del pueblo de
la ciudad. Y todo eso se vive con más
intensidad en los primeros banderazos que
se dan, desde luego.
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