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San Bernabé 2007
JULIO REVUELTA
«Me siento igual de alcalde que siempre»
ALCALDE DE LOGROÑO
Julio Revuelta, en un momento de la entrevista. / E. DEL RÍO
«IMPORTANTE ES QUÉ REPRESENTAS, NO QUIÉN ERES»

– ¿Guarda muchos jarritos?
– Uff, un montón... Nunca me he marchado de Logroño en San Bernabé. Podía estar fuera en los años de la carrera, pero nunca me he marchado en esas jornadas de la ciudad y los guardo todos.

– Cree que estas fiestas se viven también por las personas de otras localidades de La Rioja
– Desde luego, ya que Logroño no sólo es la capital de La Rioja por título estatutario, si no por cariño, por historia y por querencia. A Logroño se la siente de una forma muy especial en muchos lugares.

– ¿Va a vivir los banderazos y la fiesta con una especial inquietud al poder ser los últimos como alcalde?
– Los actos de las fiestas no los voy a vivir con ninguna inquietud porque lo importante es lo que representa el alcalde; el resto del tiempo, probablemente sí... Es más, creo que los momentos en los que no lleve la representación como alcalde me darán para vivir multitud de ideas y de sensaciones. Eso sí, estoy totalmente seguro de que en los actos institucionales será mucho más palpable la figura del alcalde que la de Julio Revuelta. Sin duda lo importante es lo qué representas y no quién eres, ni qué te va a pasar...

– ¿Pero como persona será muy difícil abstraerse de todo lo que se va a concitar a su alrededor?
– Y como ser humano, después de todos los actos tendré mis sensaciones, mis pensamientos, que serán como tengan que ser. Pero estoy absolutamente convencido de que en ese momento estaré a mis obligaciones y me acordaré especialmente de la Corporación porque ella es la representación del pueblo y yo soy el alcalde, independientemente de la circunstancia específica en la que nos encontremos cada uno. Yo creo que eso es lo que va a primar.

– ¿Son Corporación el resto del año?
– Lo somos, lo que pasa que hay momentos en los que se visualiza más. Y ser Corporación el resto del año quiere decir proponer y defender tus ideas como las mejores para la ciudad aunque unos pensemos unas cosas y otros, cosas diferentes. Tan bueno e importante es un papel como el otro, porque ser Corporación no significa estar siempre de acuerdo en todo.

Julio Revuelta reconoce lo especial de este San Bernabé y subraya a estas fiestas por su espíritu ciudadano

PABLO G. MANCHA

– ¿Cómo afronta en estos momentos tan especiales la fiesta?
– Siempre hay que tener claro la importancia que posee San Bernabé. Y eso es lo que me mueve a mí cada año que tengo que participar en ella. No podemos perder de vista que estos días son un homenaje a la ciudad y a sus habitantes y eso es lo que ha de prevalecer como sentimiento único, la forma en la que tengo que ser capaz de trasmitir a los logroñeses la importancia de nuestra identidad, de nuestros antepasados, de los valores de la cordialidad y de la unidad de las gentes, de la acción conjunta de una ciudad que recordando su pasado busca su futuro. Nada puede diluirlo ni interferirlo.

– ¿Se siente más alcalde que nunca?
– Me siento igual de alcalde que siempre. Y es así porque esa responsabilidad que tengo hay que llevarla hasta las últimas consecuencias. Y yo la he llevado siempre. Cada vez que he tenido que representar a los logroñeses en cualquier acto, pero especialmente en los de las fiestas de San Bernabé, me he sentido muy orgulloso del honor y la responsabilidad de hacerlo.

– ¿Por qué son éstas las fiestas que más le gustan?
– Sin duda por su carácter. Son las fiestas que más nos representan, que más nos distinguen y que más profundizan en nuestro corazón y nuestra historia. El ambiente de San Mateo se puede comparar con lo que se vive en otras ciudades, con las fiestas de la Virgen Blanca de Vitoria o con los sanfermines de Pamplona. Sin embargo, no existen ningunas iguales a las de San Bernabé, que identifican a Logroño hasta la médula, hasta sus últimas raíces.

– Hay mucha gente en la ciudad que piensa que usted se identifica con esta fiesta por su propio carácter, por su forma de ser...
– Algo de razón puede haber. Decía Ortega que uno es uno y su circunstancia. Pues yo soy como soy y tengo mi carácter y mis formas de ver las cosas y me gusta más el reposo, la hondura y el detalle que el bullicio. Ahora, también reconozco que esto último es muy sano y que soy capaz de mezclarme entre el jolgorio y en ambientes bulliciosos.

– El alcalde en estas fiestas juega un papel muy especial
– El Voto de San Bernabé lo sitúa en muchos actos como protagonista y desde la perspectiva de alcalde es algo inigualable...

– ¿Se puede llegar a sentir como una novia en la boda?
– Obviamente, desconozco lo que se siente en ese momento al que se refiere. Pero sí puedo decir que como alcalde se viven los instantes más profundos del año, porque cuando se interioriza el cargo en el sentido de representar a todos los logroñeses sin ninguna clase de distinción, con un sentimiento único de ciudad, es en estas fiestas. La verdad es que es muy complicado describirlo con palabras; hay que vivirlo. He tenido el honor de poderlo hacer siete años y confieso que me parece muy difícil explicar verbalmente el cúmulo de sensaciones y sentimientos que se agolpan durante esta jornada.

– ¿Es consciente de que hay muchos ciudadanos que viven esos momentos también con mucha emoción?

– Desde luego, ya que yo personalmente los he vivido desde tres perspectivas diferentes. Al principio, como un ciudadano más que quería cumplir con todos los ritos: desde hacer la cola en el pez hasta como espectador para vivir la procesión o contemplar los banderazos. Después, como miembro de la Corporación, acompañando a Manolo Sáinz y a José Luis Bermejo y últimamente como alcalde. Y tengo que decir que la Corporación esos días está por encima de las diferencias partidistas, somos todos los representantes de los ciudadanos de Logroño. Las tres perspectivas tienen elementos comunes muy bellos y eso es lo que hace que sean momentos inolvidables. Ahora, el hilo conductor siempre es el mismo, la fiesta y el valor de la ciudad de Logroño.

– ¿Cuál es el espacio o el momento de la ciudad que más le emociona?
– Eso lo tengo muy claro. El momento cumbre es cuando doy los primeros banderazos en el Arco. Antes se han celebrado las vísperas, la evocación histórica, pero parece que es como la preparación del día grande. Después se celebra la misa, pero el primer acto realmente significativo y conmemorativo de todo lo que significa el espíritu de San Bernabé son esos primeros banderazos. Ojo, todos tienen la misma importancia, pero para mí, el enfrentarse a ese primer brindis y a ese ondear la bandera significa algo realmente simbólico. Luego, la gente toma las ramas y guarda ese recuerdo... Ese momento tiene muchas connotaciones. Hay que tener en cuenta que los banderazos son como ese refrendo que significa que un determinado territorio es poseído y dominado por sus ciudadanos. Venimos a decir algo así como que este espacio es nuestro y es algo libre: «Éste es un lugar con sus puertas abiertas y al que puede venir todo aquel que lo desee, pero para estar con nosotros». Lo que prima en ese acto son los sentimientos de libertad y de apertura, de posesión por parte del pueblo de la ciudad. Y todo eso se vive con más intensidad en los primeros banderazos que se dan, desde luego.

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