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"Logroño es muy efusivo"

Miriam Díaz Aroca volvió a los sanmateos con su musical infantil

PÍO GARCÍA - LOGROÑO

Una impaciente jauría de chiquillos aguarda a Miriam Díaz Aroca, que acaba de finalizar su obra. Hace ya frío, y la actriz se arregla en un improvisado camerino instalado en la Plaza del Ayuntamiento. Allí atiende al cronista, mientras agota sus últimos minutos en Logroño: tiene que volver a Madrid con urgencia para rodar Ala...dina.

- Otra vez en San Mateo... Va a destronar usted a Pedro Osinaga como artista oficial de las fiestas.
- Huy, qué dices. Para llegar a la altura de Pedro Osinaga aún me queda muuucho camino.
- Se ha incorporado a un programa televisivo de máxima audiencia, ¿aún le quedan ganas de andar de gira por provincias?
- Es diferente; no tiene nada que ver el trabajo teatral con el trabajo de televisión. Las giras incluso te oxigenan, porque diariamente te pasas doce horas encerrada en un plató sin más contacto que con la gente del equipo. El escenario es muy gratificante. Cambias un poco el chip.
- El suyo es un espectáculo muy participativo. ¿No le asalta el temor de que, alguna vez, los niños no respondan?
- No; me lo paso tan bien en el escenario que pienso que los demás se van a divertir lo mismo que yo. Sí que es cierto que hay públicos diferentes según las ciudades, unos son más calientes que otros. Pero, de alguna u otra forma, siempre entran en el juego.
- ¿Y el público logroñés?
- Fantástico. Logroño siempre es muy efusivo; no sé si porque ya llevo viniendo algunos años... La gente participa, llena la plaza y eso enriquece mucho el espectáculo.
- El auditorio infantil, ¿es el más agradecido o el más peligroso?
- El más sincero. Es el que más se entusiasma cuando las cosas le gustan y el que no guarda ningún tipo de protocolo a la hora de decir lo que no es de su agrado.
- Entró en el cine a lo grande (Tacones Lejanos, Belle Epoque), pero parece que ahora lo ha abandonado un tanto. ¿Por decisión propia?
- No; sigo haciendo bastante cine. Desde hace cuatro años me dedico exclusivamente a la interpretación. Ahora estreno La mujer de mi vida, luego tengo una para enero, otra para septiembre... Nunca me he desconectado del cine, lo que ocurre que también me dedico a la televisión o al teatro musical.
- ¿Entre tanto género, con cuál se queda?
- No puedo decidir; eso es como si te preguntas si quieres más a papá o a mamá. Mientras pueda hacer los tres, los seguiré haciendo. Lo que me gusta es la interpretación en cualquier medio.
- Antes fue La Cenicienta, ahora Alicia... ¿Los cuentos de siempre son la receta más segura para conectar con el público infantil?
- Sobre todo, permiten recuperar y mantener una tradición de tanto tiempo. Y una excusa básica para transmitir mensajes que sólo entendemos de mayores: cuando lees un cuento de niño sólo te quedas con lo fantasioso, hasta que luego descubres la moraleja. Es, por lo tanto, una manera divertida y mágica para poder llevar mensajes. Y me gusta.
- ¿Llegarán a matar los videojuegos o internet los cuentos y el teatro?
- Nunca; eso ni lo dudes. Durarán eternamente.
- ¿Qué revolución ha sufrido España para pasar de animadoras infantiles como María Luisa Seco a programas tan distintos con señoras más o menos estupendas?
- Yo crecí con María Luisa Seco. Y cuando tuve la oportunidad de hacer Cajón Desastre no nos planteamos buscar una fórmula especial: simplemente, lo que nos gustaba. Surgió espontáneamente una nueva forma de comunicar a los niños.