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Titín y Rai en 'ON' y en 'OFF'

Riojano y burgalés gozaron de un 12-2 y 16-6 favorables pero mascaron la voltereta

  • TITÍN - RAI
    Titín: Tantos ganados: 15. Ocho ganchos, dos cortadas, un pelotazo, una volea, y tres saques. Fallos: 3. Rai: Tantos ganados: 0. Fallos: 7 más 2 saques encajados.

    22

  • GOÑI II - ELCORO
    Goñi II: Tantos ganados: 9. Dos paradas en el rincón, cuatro pelotazos, una cortada y dos saques. Fallos: 6. Elcoro: Tantos ganadores: Un pelotazo arrimado. Errores: 0. Saques encajados: Tres.

    20

  • Duración: 76 minutos. Tiempo real: 36:32. Momios de salida: 1000-900 Frontón: Adarraga. Entrada: Lleno. Marcador: 0-1, 6-1, 6-2, 12-2, 12-4, 15-4, 15-6, 16-6, 16-15, 17-15, 17-18, 21-18, 21-18, 21-20, 22-20. Pelotazos: 702. Incidencias: Partido de exhibición -fuera de torneo- a cargo de la empresa Aspe, que anunció por megafonía un programa el jueves.

Nueva tarde de espasmos. Los dos partidos en los que ha jugado Titín se han venido moviendo por impulsos, por "clics", como si alguien hiciera zapping desde la cancha. Ahora quiero un canal, ahora otro... Y es que ayer la risa fue por barrios. Titín y Rai salieron como caballos desbocados y afianzaron una tarjeta de 12-2 con diez tantos del caracolero -ocho de ganchos- y dos errores provenientes de la misma pareja.

El dúo azul no podía hacer nada. El material era muy apto para la pareja que finalmente fue la ganadora. Algo motelo y sin capacidad de sobresaltos para un Rai, que ponía la pelota a buena, pero que careció de más argumentos. Esta sinrazón en el luminoso terminó por cambiar diametralmente. Elcoro, que había exhibido -para fortuna de Rai- un juego mortecino, empezó a apretar los dientes y su motorcito diésel comenzó a mejorar su curva de par.

Así pues la risa empezó a tornarse desesperación y la frecuencia cardiaca de los apostantes empezó a pasar del límite de lo saludable porque llegaron a ponerse por delante (17-18) e incluso alguno todavía no ha terminado de tragar el nudo en la garganta.

Cambio de rumbo

Goñi II, -que ayer lució una espectacular costura en su frente con 12 puntos de sutura producidos en un accidente fortuito- inició el camino de la remontada sin un átomo de fe.

Pero como Rai mostró una endeblez notable, esta tímida reacción fue tomando cuerpo y pasó de un 16-6 a un 16-15 en una racha feliz de Elcoro, que si antes había sido un amigo para Titín, ahora pasó a ser un enemigo feroz que tuvo al caracolero convertido en mero controlador aéreo, tramo en el que el de Oronoz firmó sus mejores detalles, como una paradita en el rincón desde el cuatro.

El filón estaba atrás y la pareja azul se encargó de llenar la vagoneta de tantos. Parecía mentira ver la remontada, pero ni Titín ni Rai daban más de sí. En la actualidad pasan por un momento bajo y si el triunfo de ayer cayó de su lado fue merced a la inercia que llevaban en el comienzo.

Las fuerzas de los pelotaris están bajo mínimos y las posibilidades de mantener una porción de coherencia en el juego son ínfimas. No hay otra explicación a esta subida a los cielos y este retorno a los infiernos en un chasqueo de los dedos. Titín precisa urgentemente un descanso, una analítica y un retorno al trabajo metódico para recargar energías.

Dúo contra trío, el jueves

Si quedaba el hueco del jueves sin partido, éste ya se ha ocupado. Aspe ha montado un partido ese día como Asegarce lo ha hecho con el sábado. Las empresas no pierden ni en colada y el atracón de pelota, en lugar de anunciarse, se improvisa. El programa va a consistir en un choque entre una pareja -Titín y Elcoro- contra un trío -Barberito VI, Camarero II y Rai-. El invento es llamativo, el resultado, una incógnita.

Bocata, cubata y jotas

Al ritmo de jota se despidió ayer una jornada más de la feria de San Mateo en el Adarraga. Con una guitarra y una voz prodigiosa un hombre hizo las delicias de los aficionados pelotazales en el ambigú y después de que acabarán los tres partidos.

Se podría decir que la fiesta acaba cuando los pelotaris se van a casa, pero no es así. En el Adarraga se continúa con la fiesta entre bocatas de sardinas con guindillas y cubutas bien cargados. Todo los necesario para que la gente pase un rato agradable, mientras que algunos apostantes deciden jugarse lo que han ganado o todavía no han perdido a las chapas en la zona alta del bar.

Todo esto sucede después de todos los partidos, pero en los descanso de cada uno de los encuentros, los aficionados se agolpan sobre la barra del bar, donde trabajan ocho personas, para hacerse con un bocata. El estelar, el de sardinas con guindillas. La bebida, un cubata a partir de las siete, y un pacharán a partir de las cinco de la tarde. Incluso los más osados se atreven a acompañar todo esto con un humeante puro. Cuanto más grande mejor.

El triángulo que se forma entre el juego, el dinero y la suerte hace además de jugar en la cancha con los pelotaris y en los más alto del ambigú a las chapas, los seguidores compren de vez en cuando un cupón de lotería a los dos loteros que se pasean por el recinto con ganas de regalar millones.

Pero también hay un grupo nutrido de gente que prefiere traerse la merienda de casa. Algunos, los menos se sientan c sobre una manta y sacan sus viandas para darles buen uso. Otros, los más, aprovechan los descanso para 'echar un bocado' traído de su casa, pero de pie, en las propias escaleras con el trasero sobre el frío mármol o alrededor del busto de Javier Adarraga al que todos los años por estas fechas disfruta de un ambiente sin igual.

El ambiente que se vive dentro del frontón es muy especial. En la cancha con las apuestas, los corredores, el público y los pelotaris; y en el ambigú o bar con las jotas, las chapas, los bocatas y el cubata. Un mezcla muy especial para que las fiestas en honor de San Mateo sean aún más fiesta.